Saltar al contenido
18 julio 2026

Estudio del CSIC cuestiona la desigualdad legal entre gatos y perros

Investigadores del CSIC proponen cambios legales para igualar las restricciones entre gatos y perros, basándose en su impacto en la biodiversidad

Estudio del CSIC cuestiona la desigualdad legal entre gatos y perros

En un mundo donde la conservación de la biodiversidad es crucial, un estudio reciente del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) ha puesto bajo la lupa una desigualdad legal que ha pasado desapercibida durante años. Los investigadores cuestionan por qué los gatos disfrutan de más libertad que los perros a pesar de su mayor impacto en la fauna silvestre.

Publicado en la revista European Journal of Wildlife Research el estudio liderado por Carlos Javier Durá y un equipo internacional de expertos, analiza la normativa vigente y su coherencia con los objetivos de conservación. Los resultados sugieren que es hora de replantear las reglas del juego.

Un impacto desigual en la biodiversidad

Los datos son contundentes: los gatos domésticos han sido responsables de la extinción de más de 60 especies mientras que los perros se atribuyen la desaparición de solo 10. A pesar de esto, las restricciones legales para los gatos son significativamente menores que para los perros. «Es lógico que los gatos estén sujetos al menos a las mismas restricciones que los perros, si no a más», afirman los investigadores.

El estudio destaca que, en la práctica, los dueños de perros tienen más probabilidades de recibir multas por permitir que sus mascotas deambulen libremente que los dueños de gatos. Esta disparidad no solo carece de base científica, sino que también entra en conflicto con normativas internacionales de protección de la biodiversidad, como la Estrategia Europea de Conservación de la Biodiversidad 2030 y el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza.

Percepciones sociales y culturales

Los investigadores señalan que esta desigualdad no se debe únicamente a un despiste legislativo, sino también a percepciones sociales y culturales arraigadas. «Nadie concibe dejar a un perro suelto por las calles de una ciudad por las noches o preocuparse poco por su alimentación, algo que sí sucede con los gatos», explican. Estas diferencias en el trato se relacionan con el miedo, el tamaño de los animales, la dificultad para manejarlos y su comportamiento.

Para abordar esta cuestión, el estudio propone un enfoque interdisciplinar que incluya a expertos en derecho medioambiental, veterinaria, ecología, educación ambiental, salud pública, urbanismo, ética y ciencias sociales. «Es necesario desarrollar estrategias de gestión que sean sostenibles a largo plazo y que se ajusten al marco legal», indican los autores.

Soluciones inspiradas en Canberra

El estudio sugiere seguir el ejemplo de Canberra, Australia donde se ha implementado un plan para trasladar gradualmente a los gatos que deambulan libremente, incluyendo colonias felinas, a santuarios o a catios comunitarios o particulares. «Cualquier gato nuevo debe permanecer dentro de casa, mejorado según corresponda con un recinto exterior para gatos o paseos con correa desde el principio», proponen los investigadores.

Además, el estudio concluye que los gatos deben ser considerados como especies exóticas e invasoras debido a su impacto en la biodiversidad. Esta clasificación abriría la puerta a nuevas obligaciones normativas y medidas de control más estrictas.

En un mundo donde la conservación de la biodiversidad es más importante que nunca, este estudio del CSIC plantea una pregunta incómoda: ¿es justo que los gatos tengan más libertad que los perros cuando su impacto en la naturaleza es significativamente mayor? La respuesta, según los investigadores, es clara: es hora de igualar las reglas del juego.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.