En los últimos años, los residentes de urbanizaciones españolas se han visto envueltos en disputas por la presencia de gatos en patios y zonas comunes, al mismo tiempo que propietarios de perros y gatos afrontan brotes estacionales de enfermedades. La combinación de un marco legal reciente y la necesidad de cuidados preventivos convierte a este tema en una cuestión de convivencia y salud animal.
La Ley 7/2023 prohíbe la expulsión de colonias felinas
Con la entrada en vigor de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, los ayuntamientos pasan a ser los únicos responsables de la gestión de los gatos comunitarios que se asientan en terrenos privados, aunque estos pertenezcan a una comunidad de propietarios. La normativa deja claro que ni la junta directiva ni los vecinos pueden decidir la captura, reubicación o eliminación de la colonia, bajo riesgo de sanciones que superan los 10.000 euros y posibles responsabilidades penales si los animales resultan heridos o desaparecen.
Procedimiento CER: captura, esterilización y retorno
El único método admitido es el llamado CER (captura, esterilización y retorno). Ante cualquier conflicto, la comunidad debe contactar al área de bienestar animal municipal, que realizará el censo, la esterilización y la identificación mediante microchip a nombre del ayuntamiento, devolviendo a los felinos al mismo entorno. Este proceso reduce progresivamente los maullidos nocturnos, las peleas y el marcaje con orina, favoreciendo la convivencia.
Colaboración entre vecinos y autoridades
Si bien la expulsión está vedada, la comunidad puede acordar puntos de alimentación discretos, limitar la comida a piensos secos y agua fresca, y exigir que las cuidadoras cuenten con el carné municipal. Estas medidas sanitarias evitan la atracción de insectos y malos olores, y cumplen con la normativa vigente.
Enfermedades estacionales que afectan a perros y gatos
El cambio de estación desencadena un aumento de casos de parvovirus canino, moquillo y leptospirosis en los caninos, mientras que los felinos son más vulnerables al calicivirus y al herpesvirus felino. Los síntomas incluyen vómitos con sangre, secreción nasal o lagrimal, úlceras bucales y pérdida de apetito. La inmediata separación de la mascota enferma del resto de animales domésticos y la consulta veterinaria urgente son pasos esenciales.
Prevención cotidiana: vacunación, desparasitación y hábitos higiénicos
Los veterinarios coinciden en que la mayor parte de las patologías caninas pueden evitarse con simples rutinas. Un calendario de vacunación adaptado a la edad, estilo de vida y exposición del perro es fundamental; debe incluir dosis contra parvovirus, moquillo, hepatitis infecciosa, leptospirosis y la llamada “tos de las perreras”. Además, la desparasitación interna y externa regular, el control de pulgas y garrapatas, y la higiene de camas y áreas de descanso reducen el riesgo de dermatitis, infecciones cutáneas y transmisión de enfermedades sistémicas.
La higiene dental también forma parte de la prevención: el cepillado regular y el uso de productos específicos evitan la enfermedad periodontal, que puede derivar en problemas cardíacos o renales. Por último, controlar la alimentación para prevenir la obesidad, combinarla con paseos diarios y vigilar la silueta del animal permiten mantener articulaciones sanas y disminuir trastornos metabólicos.



