El desbordamiento del río Paraná provocado por las intensas precipitaciones del llamado «Súper Niño» ha convertido las costas de Corrientes y Misiones en un escenario inesperado para la fauna autóctona. Mientras el nivel del agua supera los márgenes habituales, especies que habitaban islas, humedales y márgenes ribereñas buscan refugio en terrenos más elevados, lo que las lleva directamente a sectores urbanos.
Entre los desplazados se encuentran yararás, serpientes de cascabel, caimanes (yacarés), carpinchos, guazunchos, tatúes y distintas aves costeras. La corriente actúa como una carretera natural que arrastra a estos animales exhaustos, obligándolos a cruzar calles, patios y parques en busca de tierra firme. La presencia repentina de estos animales potencialmente peligrosos ha generado preocupación entre los vecinos y las autoridades locales.
Operativos de rescate en Corrientes y Misiones
Desde los últimos días, los cuerpos de Seguridad, la Prefectura Naval y brigadas de rescate han intensificado sus labores en la costanera de Corrientes. En el sector sur del paseo, los equipos lograron capturar dos guazunchos y, cerca de la calle Pellegrini, trasladaron un tatú mulita que había nadado hasta la orilla. En la misma zona se encontró una serpiente de cascabel y una pollona azul con una lesión en el ala, surgida al intentar refugiarse en patios residenciales.
El Centro de Conservación Aguará, ubicado en la capital correntina, reporta que más de cien animales están bajo sus cuidados. Entre ellos, 53 crías de comadreja huérfanas, varios monos, ciervos de los pantanos y una variedad de aves. Aunque la primavera suele elevar la demanda de rescates, la magnitud de la crecida del Paraná ha duplicado el número de ingresos en cuestión de días.
En la provincia de Misiones, el comisario inspector Alfredo Maximiliano Jaques, a cargo de la Dirección de Defensa del Medio Ambiente, informó un aumento similar de fauna desorientada. Además de reptiles y mamíferos, se han registrado numerosos pichones y teros cuyos nidos fueron destruidos por lluvias intensas y granizo. Los animales capturados son derivados a tres centros de conservación distribuidos en el sur, centro y norte de la provincia.
Casos críticos: mordedura a un adolescente
El incidente más grave tuvo lugar en la localidad de Goya, donde un chico de 15 años recibió la mordedura de una serpiente de cascabel mientras participaba en el arreo de ganado desde una isla inundada. El joven ingresó a terapia intensiva por daño orgánico severo y permanece bajo observación. El caso pone de relieve el riesgo que implica acercarse a animales que, aunque parezcan agotados, pueden reaccionar defensivamente.
Recomendaciones de seguridad y papel de los centros de rehabilitación
Las autoridades locales han emitido una serie de pautas para minimizar el peligro tanto para la población como para la fauna:
- No acercarse ni intentar tocar a animales silvestres, incluso si parecen inofensivos o están heridos.
- Informar de inmediato a la Policía, la Prefectura o a los equipos especializados mediante los números de emergencia.
- Mantener a los perros atados con correa para evitar que persigan o alteren a los animales desplazados.
- Evitar la alimentación directa, pues puede generar dependencia o estrés en los ejemplares.
Los centros de conservación, como Aguaré y el Toucan Rescue Ranch de San Josecito de Heredia (Costa Rica), desempeñan funciones complementarias. Mientras Aguaré se enfoca en la rehabilitación y eventual restitución de la fauna del Litoral, Toucan Rescue Ranch se especializa en el rescate de especies afectadas por tráfico, atropellos y electrocuciones, brindando atención médica, quirúrgica y un refugio permanente para los animales que no pueden volver al medio natural.
Ambos refugios dependen exclusivamente de donaciones y alianzas privadas; el costo operativo supera los 60.000 dólares mensuales en el caso costarricense. Su labor incluye educación comunitaria para que la ciudadanía sepa cómo actuar ante un animal herido sin poner en riesgo su salud ni la del ejemplar.
En síntesis, la combinación de inundaciones extremas y una fauna que busca desesperadamente refugio ha generado una ola sin precedentes de rescates en el Litoral. La respuesta coordinada de organismos de seguridad, brigadistas y centros de conservación es esencial para proteger tanto a la población humana como a la vida silvestre que, bajo la presión del clima, se ve forzada a cruzar la frontera entre lo rural y lo urbano.



