En los últimos meses la amenaza de la gripe aviar ha dejado de ser un asunto exclusivo de los veterinarios y ha pasado a la agenda de la salud pública europea. Los datos publicados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) sitúan a España, junto a Noruega y Croacia, entre los tres países que planean lanzar pronto una campaña de vacunación contra el virus de la gripe A en seres humanos. La decisión se basa en la intensa circulación del virus entre aves silvestres y de granja, con más de ciento ochenta focos detectados en territorio español durante la temporada 2025-2026.
Estrategia española: objetivo limitado y criterios de riesgo
Al contrario de lo que ocurre en la mayor parte de la Unión Europea, donde la recomendación de vacunación se extiende a todos los grupos de riesgo (ganaderos, trabajadores de mataderos, veterinarios), España ha optado por un enfoque más restrictivo. La profilaxis está reservada exclusivamente a profesionales que estén expuestos al contacto con aves infectadas y que presenten alguna enfermedad subyacente que pueda agravar una posible infección, como enfermedades respiratorias crónicas o inmunodepresión. Esta doble condición se alinea con la valoración del propio ECDC, que considera que la evidencia científica aún no justifica una vacunación masiva en toda la UE.
La vacuna elegida y sus limitaciones
La herramienta terapéutica seleccionada es la Zoonotic Influenza Vaccine Seqirus, autorizada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en octubre de 2023. La formulación protege contra la cepa H5N1 más extendida a nivel mundial, aunque la hoja técnica señala dos dudas relevantes: no existe un marcador inmunitario de protección definido para los subtipos H5, y la duración de la inmunidad tras la pauta primaria sigue sin estar claramente establecida. Los estudios preliminares mostraron que personas nunca vacunadas previamente alcanzaron niveles de anticuerpos muy altos, incluso capaces de neutralizar cepas aisladas en granjas finlandesas y en ganado bovino de EE. UU.
Desafíos de aceptación y comparación con otras campañas europeas
Contar con la vacuna es solo la mitad del trabajo; lograr que el público objetivo acuda a la consulta representa el verdadero reto. En Finlandia, por ejemplo, solo el 8,6 % de la población objetivo recibió la primera dosis y apenas el 7,5 % completó el esquema completo. En España, la burocracia sanitaria ya está preparada: el informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias para la temporada 2025-2026 indica que, aunque no se ha registrado ningún caso humano autóctono de gripe aviar, la presión viral en aves silvestres sigue siendo alta. La confianza en la vacuna, la comunicación clara de los criterios de elegibilidad y la coordinación con los servicios de salud laboral serán claves para evitar una baja cobertura similar a la observada en otros países.
Contexto más amplio: campañas de gripe y COVID-19
La llegada del otoño normalmente desencadena la campaña anual de vacunación contra la gripe y la COVID-19. En Cataluña, la consigna «Vacunarse es estimar» recuerda a la ciudadanía que la inmunización protege tanto al individuo como a su entorno. La recomendación incluye a mayores de 60 años, embarazadas, personas con comorbilidades y personal sanitario, además de niños de 6 meses a 4 años. Cada año es necesario volver a vacunar, ya que los virus de la gripe mutan y la protección disminuye con el tiempo. La coincidencia de estas campañas con la nueva estrategia contra la gripe aviar exige una planificación cuidadosa para no saturar los centros de salud y garantizar la disponibilidad de ambas vacunas.
En síntesis, España avanza con una política de vacunación humana contra la gripe aviar que combina evidencia científica, restricción a grupos de alto riesgo y una vacuna ya aprobada por la EMA. El éxito dependerá de la capacidad de los sistemas sanitarios para comunicar los criterios de elegibilidad, generar confianza en la población objetivo y coordinar la distribución con otras campañas estacionales. Si se logra una cobertura adecuada, el país podría servir de modelo para otras naciones europeas que aún están evaluando la necesidad de una inmunización masiva frente a este virus zoonótico.



