En noviembre de 2026, el ciclón Senyar azotó Sumatra, dejando una estela de destrucción que afectó gravemente al orangután de Tapanulila especie de gran simio más amenazada del mundo. Este evento natural no solo arrasó con vastas áreas de bosque, sino que también provocó la muerte de al menos 58 ejemplares, lo que representa cerca del 7% de la población global conocida.
El orangután de Tapanuli, reconocido como especie distinta en 2017, habita exclusivamente en el ecosistema de Batang Toru, en el norte de Sumatra. Con menos de 800 individuos en estado silvestre, cualquier pérdida significativa de su población supone una amenaza grave para su supervivencia a largo plazo.
El impacto del ciclón Senyar en el hábitat del orangután
El ciclón Senyar provocó lluvias extremas que superaron los 1.000 milímetros en apenas cuatro días, desencadenando miles de deslizamientos de tierra que arrasaron extensas áreas de bosque. Según un estudio publicado en Current Biologymás de 8.300 hectáreas de hábitat forestal resultaron afectadas, lo que representa cerca del 12% de la cubierta forestal de esa área.
Los investigadores señalaron que el ciclón fue un episodio anómalo, aunque no lo trataron como un hecho aislado de la crisis climática. Douglas Sheil, profesor de Wageningen University & Research, situó el problema en la relación cada vez más estrecha de dos amenazas que suelen analizarse por separado: los fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de biodiversidad.
La fragilidad del orangután de Tapanuli
El orangután de Tapanuli ya vivía al borde de un umbral peligroso antes del ciclón. Estudios indican que podría extinguirse si pierde más del 1% de su población cada año. La muerte de 58 ejemplares representa un golpe demográfico devastador para el gran simio más raro del mundo.
Erik Meijaard, científico jefe de Borneo Futures, describió daños compatibles con una fuerza devastadora del terreno. La fragilidad de los simios ante un bosque que se desprende quedó condensada en su valoración: «Si unas pocas hectáreas de bosque se vienen abajo en deslizamientos enormes, incluso los orangutanes fuertes quedan indefensos y acaban destrozados».
El cambio climático y su impacto en la biodiversidad
Los investigadores atribuyeron al calentamiento provocado por la actividad humana un aumento de la intensidad de la lluvia asociada al ciclón de entre el 9% y el 50%. Esta subida es capaz de agravar deslizamientos en zonas ya debilitadas por la pérdida y fragmentación del bosque.
Dave Petley, investigador de deslizamientos en Nottingham Trent University, describió un tipo de colapso muy difícil de esquivar para cualquier animal situado en la trayectoria del barro: «Son deslizamientos superficiales de alta velocidad provocados por lluvias intensas». En terrenos montañosos tropicales, con pendientes muy alteradas por el agua, ni los árboles de raíces profundas garantizan estabilidad cuando la lluvia supera ciertos umbrales.
La tragedia del orangután de Tapanuli es un recordatorio de la urgencia de tomar medidas para proteger a las especies en peligro y mitigar los efectos del cambio climático. La conservación de su hábitat y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero son pasos cruciales para asegurar su supervivencia.



