En los últimos años la imagen de un patio soleado lleno de perros y gatos ha dejado de ser una escena anecdótica en la Costa del Sol. Los datos oficiales revelan que, en la provincia de Málaga, los animales de compañía superan con claridad al número de menores de edad, generando una proporción que roza el doble. Esta tendencia apunta a un cambio profundo en la estructura familiar de la región, donde la presencia de una mascota se convierte en parte integrante del núcleo doméstico.
Según el Registro Central de Animales de Compañía de la Junta de Andalucía, en Málaga se contabilizan 575.634 mascotas frente a 312.526 niños y adolescentes entre 0 y 17 años. La diferencia, de 263.108 seres vivientes, equivale a 1,84 mascotas por menor. Esta cifra sitúa a la provincia como la que tiene el mayor censo absoluto de animales de compañía en Andalucía, superando incluso a Sevilla en número de felinos.
El dominio canino y felino
Los perros siguen siendo los protagonistas indiscutibles. Con 446.933 canes registrados, Málaga ocupa el segundo puesto en la comunidad, prácticamente empatada con Sevilla. Dentro de este total, 17.186 ejemplares están catalogados como razas potencialmente peligrosas, un dato que obliga a una mayor vigilancia por parte de los ayuntamientos y la propia comunidad de propietarios. Los perros, además de ofrecer compañía, cumplen funciones de guardia y asistencia, reforzando su presencia en la vida cotidiana.
En el ámbito felino, la provincia se corona como la reina indiscutible. Con 124.920 gatos, Málaga supera considerablemente a Sevilla (84.098) y Cádiz (75.102), representando casi el 30 % del total de felinos de Andalucía. Esta concentración de mininos se traduce en una demanda constante de servicios veterinarios, alimentos y accesorios, dinamizando el sector pet-shop local.
Más que perros y gatos: hurones, otras especies y normativa
La afición por los animales no se limita a los dos grupos más populares. El censo oficial también incluye 2.357 hurones y 1.424 individuos de otras especies, como reptiles, aves exóticas y pequeños mamíferos. Cada uno de estos animales requiere una identificación obligatoria mediante chip, proceso que permite su localización en caso de pérdida o robo y facilita el control sanitario.
El registro no es sólo una formalidad burocrática; es una herramienta clave para la seguridad animal. La ficha del RAIA recoge el historial de vacunación, incluido el antirrábico, y sirve como base para inspecciones y campañas de salud pública. Además, el registro posibilita la actuación rápida ante casos de maltrato, garantizando una mejor protección para los animales y sus dueños.
Una tendencia social en expansión
El crecimiento sostenido del número de mascotas se enmarca en una evolución demográfica nacional. La tasa de natalidad ha descendido a mínimos históricos, mientras que la decisión de adoptar un animal se percibe cada vez más como una forma de cumplir la función afectiva de la familia. En Málaga, los menores representan apenas el 20,3 % del total de menores en Andalucía, lo que explica por qué el censo de animales ha alcanzado cifras que superan a la propia infancia.
La provincia se ha convertido en la capital andaluza de las mascotas. Cada vivienda, parque y calle está impregnada de la presencia de perros, gatos y otras especies, lo que plantea nuevos retos para la planificación urbana, la gestión de residuos y la convivencia entre ciudadanos y animales. La combinación de cifras récord y normativa vigente sugiere que Málaga seguirá liderando el panorama pet-friendly en los próximos años.



