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2 octubre 2026

Cuando el agua artificial se vuelve refugio natural para la vida

Tres lagos construidos por personas se convirtieron en santuarios inesperados para la vida silvestre.

Cuando el agua artificial se vuelve refugio natural para la vida

En los últimos años, varios lago artificiales han surgido con propósitos muy distintos: producción de pescado, recreación o simplemente embellecimiento urbano. Sin embargo, la incorporación de agua, refugio y alimento suele desencadenar una reacción en cadena natural que transforma esos cuerpos de agua en auténticos refugios para la fauna silvestre. Este artículo revisa tres casos emblemáticos, desde los Estados Unidos hasta Brasil y Panamá, donde la intención original quedó eclipsada por la aparición espontánea de especies silvestres.

Crimson Oak Pond: de criadero de lubinas a santuario alado

En 2021, el dúo de youtubers Stephen y Liz Russell, conocidos por su canal BamaBass decidió convertir una antigua plantación de maní en Alabama en un lago artificial de cinco acres llamado Crimson Oak Pond. El objetivo inicial era crear un entorno propicio para la cría de lubinas gigantes, instalando aireadores, cámaras subacuáticas y estructuras sumergidas que favorecieran la alimentación y reproducción de los peces.

Para lograr la excavación, se movilizaron alrededor de 850 camiones de arcilla, y luego se añadieron rocas, una pequeña isla y muelles. Tras introducir miles de alevinos, la población de lubinas, tilapias, truchas y camarones comenzó a prosperar. Aproximadamente 1.000 días después, las cámaras mostraron la llegada inesperada de águilas calvas, ciervos, búhos y otros animales que buscaban agua y presas. Las aves rapaces, en particular, empezaron a cazar directamente en el estanque, integrándose así en la cadena alimentaria del proyecto.

Fazenda Sossego: la finca de Pelé como ecosistema mixto

A finales de los años sesenta, el legendario futbolista brasileño Pelé adquirió una extensa propiedad en Juquiá, São Paulo, conocida como Fazenda Sossego. Con una superficie de 661,62 hectáreas, la finca estaba atravesada por el río Juquiá y rodeada por la densa Mata Atlántica. Más allá de ser un retiro, el terreno se transformó en un complejo agropecuario: 370 hectáreas destinadas a cultivos de banano y palmito, 200 cabezas de ganado Nelore, 1.200 cerdos y una infraestructura de piscicultura con numerosos tanques.

Durante una visita periodística en 2010, se constató que la producción incluía también una lechería con ordeño mecánico y áreas recreativas para la familia y el personal, como piscinas, gimnasio y un campo de fútbol. La combinación de recursos acuáticos y terrestres favoreció la aparición de especies locales: aves acuáticas, pequeños mamíferos y una variada comunidad de insectos se establecieron alrededor de los tanques y corrales, convirtiendo la finca en un micro-ecosistema donde la actividad humana y la naturaleza coexistían de forma inesperada.

Parque Omar: el nuevo lago azul de la capital panameña

En septiembre de 2026, el gobierno de Panamá aprobó la construcción de un lago artificial de 2 500 metros cuadrados dentro del Parque Omar, el espacio verde más visitado de la ciudad con 55 hectáreas y cerca de 10 000 usuarios diarios. La iniciativa, declarada de interés público mediante la Resolución de Gabinete No. 97, busca crear un reservorio que capture agua durante la temporada de lluvias y la libere en periodos de escasez, al mismo tiempo que mejora la biodiversidad y regula la temperatura local.

El proyecto incluye estudios topográficos, hidrológicos y diseños paisajísticos, así como obras de impermeabilización, drenaje y aireación del cuerpo de agua. Aunque aún no se han divulgado los costos, la expectativa es que el lago sirva como referencia para futuros desarrollos de gestión hídrica y adaptación climática en espacios públicos, fomentando el encuentro de la comunidad con la naturaleza y atrayendo a aves y pequeños reptiles que buscarán en el nuevo humedal un refugio permanente.

Estos tres ejemplos demuestran que, cuando se introduce agua en un entorno previamente seco, la fauna silvestre tiende a adaptarse rápidamente, creando nuevos hábitats sin necesidad de planificación específica. Los lagos artificiales, aunque diseñados para fines productivos o recreativos, pueden convertirse en valiosos corredores ecológicos que enriquecen la biodiversidad local y ofrecen oportunidades educativas y de observación de la naturaleza.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.