En los últimos años, los dueños de perros y gatos han empezado a evaluar sus compras de alimentos bajo la luz de la sostenibilidad. No se trata solo de la salud de sus compañeros, sino también del impacto que la producción tiene sobre el planeta. Esta nueva conciencia ha impulsado a las empresas a buscar procesos que minimicen el uso de recursos y la generación de desechos.
Estudios de mercado revelan que más del 60 % de los propietarios están dispuestos a pagar un precio superior por productos etiquetados como sostenibles, creando una presión directa para que los fabricantes adopten tecnologías más limpias.
Creciente exigencia de alimentos sostenibles para mascotas
La demanda por alimentos para mascotas con certificación ecológica ha crecido de forma constante, motivada por consumidores que quieren alinear sus decisiones de compra con valores medioambientales. Los fabricantes, ante esta tendencia, deben equilibrar la calidad nutricional con procesos de producción que reduzcan su huella ecológica.
Este escenario ha favorecido la aparición de soluciones innovadoras que permiten cumplir con los requisitos sanitarios sin sacrificar la eficiencia. Entre ellas, el pigging HPS se posiciona como una respuesta integral que ayuda a las empresas a mantenerse competitivas frente a un público cada vez más exigente.
Funcionamiento y ventajas operativas del pigging HPS
El pigging consiste en introducir dentro de los conductos un dispositivo llamado “pig” –un bloque o cepillo– que avanza impulsado por presión hidráulica o de aire. A medida que se desplaza, elimina incrustaciones y residuos de forma continua, sin necesidad de detener la línea de producción. Un sistema digital integrado monitoriza en tiempo real la eficacia del paso, ajustando la energía consumida para optimizar el proceso.
Los resultados operativos son contundentes: la empresa puede disminuir el consumo energético en torno al 15 % reducir los tiempos de paro y lograr un incremento de la producción entre 10-12 % sin ampliar la infraestructura de envasado. Además, al evitar limpiezas tradicionales prolongadas, se mantiene una alta higiene mientras se acelera el cambio de formatos.
Impacto ambiental y ahorro económico
Desde la perspectiva medioambiental, el pigging HPS corta el consumo de agua en más del 40 % comparado con los métodos clásicos de lavado. Simultáneamente, la necesidad de agentes químicos –conocidos como “CiP”– se reduce drásticamente, limitando la carga contaminante de los efluentes industriales.
La disminución de residuos sólidos y de detergentes también se traduce en una merma del 20 % en los costos de recolección y disposición de desechos. Al recuperar el producto residual directamente en los tanques de almacenamiento, se maximiza el aprovechamiento de materias primas, lo que a su vez aligera la presión sobre recursos vírgenes y disminuye la huella de carbono de toda la cadena de suministro.
Con estos beneficios combinados, el pigging HPS no solo aporta a la rentabilidad de la industria pet food, sino que establece un nuevo referente de producción responsable que podría extenderse a otros sectores alimentarios en el futuro.



