El domingo por la noche, la audiencia andaluza sintoniza Lances para seguir dos pasiones muy arraigadas en la región: la caza de conejo con perros y la pesca deportiva solidaria. El programa, emitido a las 21:30 en ATV, ofrece un reportaje que parte de una madrugada temprana, cuando la temperatura todavía permite salir al campo, pero el cielo amenaza con tormentas, humedad y calor intenso.
En esa jornada, los protagonistas son dos razas caninas muy apreciadas: los podencos y los bretones. Cada una aporta un estilo de lance distinto, pues el primero destaca por la velocidad y la visión, mientras que el segundo se reconoce por su resistencia y olfato. Los perros, tras una breve pausa junto al embalse para beber y refrescarse, retoman la pista del conejo, demostrando que el trabajo en el campo sigue siendo el verdadero espectáculo para los amantes de la caza, más allá del número de piezas recogidas.
Open Benéfico Ortega Bass: la pesca con causa
Tras el segmento de caza, Lances dedica un amplio espacio al Open Benéfico Ortega Bass, la cuarta edición de una de las pruebas de black-bass más destacadas de España. El concurso, que permite pescar desde pato, catamarán o kayak, superó expectativas al inscribir a más de 300 pescadores provenientes de distintas provincias andaluzas y de otras comunidades autónomas.
El escenario es el embalse del Yeguas, situado entre Córdoba y Jaén. Los participantes deben presentar al menos cinco ejemplares, aunque la apuesta real está en capturar peces de mayor tamaño; la mayoría de los black-bass capturados rondan el kilo, mientras que los ejemplares de dos kilos son escasos y se concentran en zonas puntuales del embalse. Además del atractivo económico de los premios ofrecidos por patrocinadores, el evento se caracteriza por su carácter solidario: los ingresos se destinan a la Asociación Española Contra el Cáncer y a la Asociación Dibujando Huellas, creando un ambiente de camaradería y reencuentro entre pescadores de diferentes provincias.
¿Qué ocurre cuando el perro pierde el instinto cazador?
El tercer bloque del programa aborda un tema polémico que lleva décadas rondando los entrenamientos de perros de trabajo: la pérdida del instinto predatorio. Un video muestra a un perro de caza que, al encontrarse con un conejo enfermo (posiblemente con mixomatosis), muestra temor cada vez que el animal se acerca. Los expertos explican que la conducta de caza no es un acto unitario, sino una cadena que incluye búsqueda, acecho, persecución, agarre y, en el caso de los lobos, consumo. La ausencia o inhibición de cualquiera de estos eslabones puede deberse a tres causas distintas: falta de desarrollo por ausencia de oportunidades, inhibición por miedo o dolor, o contracondicionamiento por experiencias negativas.
Estudios genéticos recientes revelan que rasgos como la miedosidad y la sensibilidad al disparo presentan una heredabilidad moderada (por ejemplo, 0,56 en labradores para la sensibilidad al disparo). Esto implica que, si una línea canina tiene predisposición a temores auditivos, el perro necesita menos estímulos negativos para desarrollar un miedo duradero, lo que puede afectar gravemente la práctica de la caza. El programa subraya la importancia de distinguir entre un perro que nunca aprendió a cazar, uno que lo inhibe por dolor o estrés, y aquel cuya motivación ha sido reprogramada por experiencias desfavorables.



