El torillo andaluz (Turnix sylvatica) desapareció de la fauna española en 1981 y, desde entonces, se consideró extinto en el territorio peninsular. Hoy, la Junta de Andalucía ha recibido 18 individuos procedentes de la costa atlántica de Marruecos, iniciando así la primera fase de un ambicioso proyecto de reintroducción que aspira a restituir la especie en sus antiguos hábitats costeros.
Durante el siglo XIX y gran parte del XX, esta pequeña ave, del tamaño de una codorniz, habitaba los herbazales y matorrales de Huelva, Cádiz y partes de Sevilla y Málaga. Sin embargo, la segunda mitad del siglo pasado estuvo marcada por una fuerte contracción poblacional, motivada por la expansión de regadíos, la forestación masiva y la urbanización de la franja litoral, que transformaron los ecosistemas que el torillo necesitaba para alimentarse y anidar.
El último avistamiento y las causas de su desaparición
El último registro indudable data de 1981, cuando un ejemplar fue capturado en el Parque Nacional de Doñana. Después de esa fecha, solo se reportaron avistamientos esporádicos y no confirmados en zonas de Cádiz y Huelva, lo que consolidó la idea de que la especie había desaparecido del entorno español. Además de la pérdida de su hábitat natural el torillo sufrió presión por la caza accidental: su morfología, muy similar a la de una codorniz, facilitó su captura por cazadores que no distinguían entre ambas especies.
La logística del regreso: de Marruecos a Jerez
El proceso que culminó con la llegada de los 18 torillos a España comenzó hace aproximadamente un año y medio. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente diseñó un plan técnico que incluyó la localización de nidos en la zona costera marroquí, la recolección cuidadosa de huevos y su incubación en condiciones controladas. Los polluelos nacidos fueron trasladados al Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez donde permanecen desde el 9 de septiembre en salas de aclimatación diseñadas para estimular la reproducción natural.
En estas instalaciones, los ejemplares están siendo monitorizados mediante anillado y registro de comportamientos reproductivos. El objetivo inmediato es crear un grupo reproductor que garantice una población estable y genéticamente diversa, condición indispensable antes de considerar la liberación en el medio silvestre.
Próximas fases y cooperación internacional
El plan contempla la realización de cuatro campañas adicionales en los próximos años, con la intención de sumar más individuos y ampliar la variabilidad genética del conjunto. Paralelamente, se está gestando la creación de un segundo núcleo de cría ex situ en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca, bajo una coordinación estrecha con las autoridades andaluzas. Esta colaboración binacional busca reforzar simultáneamente ambas poblaciones, aumentando las probabilidades de éxito a largo plazo.
Según la propia Junta, el retorno del torillo no solo representará la recuperación de una especie emblemática, sino que actuará como especie paraguas favoreciendo la conservación de los herbazales y matorrales costeros que albergan a numerosas aves del Palaearctic occidental. La protección de estos ecosistemas tendrá un efecto multiplicador, beneficiando a toda la avifauna litoral.
El verdadero desafío, sin embargo, no termina con la llegada de los 18 ejemplares. Será necesario que el torillo logre reproducirse de manera sostenible en libertad y que los hábitats que alguna vez le fueron propicios sean restaurados y gestionados adecuadamente. Solo entonces la especie podrá volver a llenar los campos de Andalucía como lo hizo durante gran parte de su historia.



