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29 agosto 2026

Cómo las aves se adaptan a la vida en la ciudad y los esfuerzos para protegerlas

Las aves urbanas enfrentan desafíos únicos. Descubre cómo se adaptan y qué puedes hacer para ayudar a los polluelos en peligro

Cómo las aves se adaptan a la vida en la ciudad y los esfuerzos para protegerlas

Cada verano, las ciudades se convierten en un refugio inesperado para numerosas especies de aves. A pesar de la hostilidad del asfalto y el ladrillo, muchas aves han aprendido a prosperar en estos entornos. Este fenómeno no solo es fascinante, sino que también plantea importantes desafíos de conservación.

El Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Ilundain (CRFSI) es testigo de esta realidad. Durante los meses estivales, el centro recibe un gran número de aves jóvenes que han caído de sus nidos. Este aumento se debe a la coincidencia de la emancipación de los ejemplares jóvenes, los movimientos migratorios y la mayor actividad humana en el campo.

Las aves y su adaptación a la vida urbana

Es paradójico que las aves elijan los entornos urbanos, pero la realidad es que muchas especies se han adaptado exitosamente. Las ciudades ofrecen temperaturas más suaves durante el invierno, una mayor disponibilidad de alimento gracias a la luz de las farolas y los restos de comida, y una menor presencia de depredadores naturales.

Algunas especies, como las cigüeñas, las golondrinas, los aviones comunes y los vencejos, son conocidas por anidar en zonas metropolitanas. Sin embargo, otras especies más discretas, como los autillos, los mochuelos y los cernícalos vulgares, también han encontrado refugio en estos espacios. De hecho, algunas especies han alcanzado densidades más altas en zonas urbanas que en la naturaleza.

El papel de la ciudadanía en la conservación de las aves

La colaboración de la ciudadanía es crucial para la conservación de estas especies. En lo que va de año, 391 polluelos han sido recogidos y entregados al CRFSI por ciudadanos preocupados. Entre las especies más comunes se encuentran los aviones comunes, los vencejos, los autillos y los cernícalos vulgares.

El personal de Orekan, que gestiona el centro, organiza liberaciones coordinadas con los guardas de Medio Ambiente. Estas liberaciones no solo permiten devolver las aves a su hábitat natural, sino que también generan conciencia sobre la importancia de la conservación y el respeto por la fauna.

Liberaciones exitosas y casos especiales

Una de las liberaciones más satisfactorias fue la de un Milano Real que ingresó en el centro con cuatro perdigones en su cuerpo. Este ejemplar, clasificado en peligro de extinción desde 2011, requirió cerca de cuatro meses de tratamiento y cuidados. Gracias a los esfuerzos del centro, el Milano Real pudo ser liberado y contribuir a la conservación de su especie.

En el marco del proyecto Life Eurokite, uno de los pollos de Milano Real atendidos este año fue equipado con un emisor GPS. Esta tecnología permite monitorear el movimiento de las aves y obtener datos valiosos para su conservación.

El impacto de las aves urbanas en el ecosistema

Las aves urbanas no solo se benefician de los entornos urbanos, sino que también desempeñan un papel importante en el control de plagas. Por ejemplo, el autillo un búho del tamaño de una lata de refresco, se alimenta principalmente de insectos de mediano y gran tamaño. Las farolas de las ciudades atraen a las mariposas nocturnas, proporcionando una fuente de alimento abundante para el autillo.

El cernícalo vulgar por su parte, es un pequeño halcón especializado en la captura de pequeños roedores. Cada cernícalo necesita alrededor de tres ratones diarios, y cada pareja suele tener entre tres y seis crías. Esto significa que una familia de cernícalos puede eliminar más de 6.000 roedores al año, convirtiéndolos en un controlador natural de plagas.

Si encuentras un polluelo caído del nido, lo ideal es dejarlo en un árbol o repisa elevada de la misma zona donde se encontró el animal para que los padres continúen alimentándolo. Si no es posible o el animal está herido, es importante llamar al Guarderío de Medio Ambiente al teléfono 646 594 948. Su personal acudirá al lugar y, si el animal necesita ingresar, se encargará de trasladarlo al CRFSI donde será atendido por el personal veterinario de Orekan.

Gracias a la colaboración de la ciudadanía, cada año cientos de polluelos de aviones comunes y vencejos, y decenas de cigüeñas, autillos y cernícalos son atendidos en el centro hasta que son capaces de valerse por sí mismos y pueden ser liberados.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.