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20 julio 2026

FAAV: el robot que imita a las aves para volar y nadar con las mismas alas

Científicos del MIT y EPFL han creado un robot capaz de volar y nadar, imitando el comportamiento de aves acuáticas como el frailecillo y el cormorán.

FAAV: el robot que imita a las aves para volar y nadar con las mismas alas

En un avance que fusiona la biología y la ingeniería, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) han desarrollado un robot que imita el asombroso comportamiento de las aves acuáticas. Este dispositivo, denominado FAAV (Vehículo Aéreo-Acuático de Alas Batientes), puede volar por el aire y nadar bajo el agua utilizando el mismo sistema de alas, un logro que desafía las leyes físicas de ambos medios.

Las aves acuáticas, como el frailecillo atlántico y el cormorán, han evolucionado para adaptarse a entornos radicalmente distintos: el aire y el agua. Sin embargo, el mecanismo exacto que les permite realizar esta transición ha sido un misterio hasta ahora. El FAAV no solo ayuda a desentrañar este enigma, sino que también abre nuevas posibilidades para la exploración submarina y aérea.

Un diseño inspirado en la naturaleza

El equipo de investigación, liderado por el profesor Raphaël Zuffre del MIT, estudió minuciosamente el comportamiento de casi 100 especies de aves acuáticas. Descubrieron que las aves pequeñas baten sus alas unas 10 veces por segundo en el aire y unas 4 veces por segundo bajo el agua. Las especies más grandes, con mayor envergadura, realizan menos aleteos debido a la resistencia que ofrecen sus alas más largas.

Basándose en estos datos, diseñaron un robot con alas flexibles fabricadas con una membrana extremadamente fina y recubiertas de nanopartículas hidrofóbicas que repelen el agua. El FAAV pesa menos de 300 gramos y está compuesto por un fuselaje central que alberga una batería y un motor eléctrico resistente al agua. Este motor acciona un cigüeñal que mueve las alas hacia arriba y hacia abajo a frecuencias preestablecidas.

La clave está en la flexibilidad de las alas

Uno de los aspectos más innovadores del FAAV es su capacidad para adaptar la frecuencia de aleteo según el medio. En el aire, las alas baten entre 5.2 y 11 veces por segundo, mientras que bajo el agua, la frecuencia varía entre 0.1 y 6 veces por segundo. Esta adaptabilidad es posible gracias a la flexibilidad de las alas, que se doblan para reducir la resistencia en el agua y mantener la rigidez necesaria para el vuelo.

El equipo probó tres prototipos de alas con diferentes envergaduras: 60 cm, 80 cm y 100 cm. Los resultados mostraron que el prototipo con alas de 80 cm ofrecía el mejor rendimiento, permitiendo al robot nadar a casi 1 metro por segundo y volar a unos 6 metros por segundo. Estas velocidades se acercan a las registradas en aves buceadoras reales.

Despegue sin patas: un logro revolucionario

Uno de los mayores desafíos fue lograr que el robot despegara del agua sin necesidad de patas. Los investigadores descubrieron que, al ajustar el ángulo de salida a 70 grados respecto a la superficie del agua, el FAAV podía elevarse sin que las alas tocaran el agua. Este ángulo permite evitar que el cuerpo se incline hacia atrás y vuelva a sumergirse.

Las aves acuáticas, como los frailecillos y los patos, utilizan sus patas para impulsarse al despegar. Sin embargo, el FAAV demuestra que, con la combinación adecuada de tamaño de alas, frecuencia de aleteo y ángulo de la cola, es posible lograr este despegue sin extremidades adicionales. Este logro no solo simplifica el diseño del robot, sino que también reduce su peso y mejora su eficiencia.

El FAAV representa un avance significativo en la robótica y la exploración submarina. Su capacidad para transitar entre el aire y el agua sin necesidad de mecanismos complejos de plegado o sistemas de propulsión adicionales lo convierte en una herramienta valiosa para la oceanografía y la biología marina. Los investigadores prevén que este robot pueda ser utilizado para recoger muestras cerca de proliferaciones de algas nocivas, grabar mamíferos marinos amenazados y estudiar instalaciones portuarias y zonas próximas a icebergs.

Con un alcance de aproximadamente 6,4 kilómetros por el aire y 1,6 kilómetros bajo el agua, el FAAV ya ha demostrado su potencial. Sin embargo, el equipo continúa trabajando en mejoras, como alas capaces de girar y pruebas en condiciones más exigentes, como oleaje y viento. Este robot no solo imita a las aves acuáticas, sino que también abre nuevas posibilidades para la exploración y el estudio de los océanos.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.