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18 septiembre 2026

Aves en riesgo: la visión de Borja Milá sobre el futuro climático

Borja Milá explica cómo el rápido calentamiento está poniendo en jaque a cientos de especies de aves.

Aves en riesgo: la visión de Borja Milá sobre el futuro climático

Durante el Congreso Español de Ornitología, que se celebra anualmente desde su primera edición en Doñana en 1968, el biólogo evolutivo Borja Milá compartió una visión alarmante sobre el futuro de las aves en nuestro planeta. Con más de tres décadas de trabajo en diferentes continentes y a cargo de las exposiciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Milá combina la investigación de campo con la divulgación cultural. Su principal preocupación radica en que la velocidad con la que el cambio climático está alterando los ecosistemas supera la capacidad de adaptación de una gran cantidad de especies aviares, poniendo en riesgo su permanencia.

El calentamiento global está provocando sequías prolongadas, olas de calor intensas y transformaciones bruscas en la vegetación, factores que repercuten directa e indirectamente sobre las aves. Algunas especies intentan desplazarse hacia latitudes más frescas, pero muchos pájaros poseen estrategias de comportamiento rígidas que les impiden migrar con rapidez. Además, la pérdida de insectos por la sequía afecta a los insectívoros, mientras que la escasez de plantas en flor reduce el alimento disponible para los polinizadores. Según Milá, “las transformaciones están ocurriendo tan deprisa que los procesos evolutivos tradicionales no pueden seguir el ritmo”, lo que incrementa la probabilidad de extinción para grupos vulnerables.

Las islas oceánicas representan auténticos laboratorios naturales donde la colonización y la especiación pueden observarse en tiempo real. Al formarse a partir de erupciones volcánicas, estas islas aparecen sin suelo ni flora, y la llegada secuencial de plantas y, posteriormente, de animales genera nuevas comunidades con muy poca interferencia externa. La ausencia de flujo génico con poblaciones continentales permite estudiar cómo una población aviar se adapta a un entorno aislado. Milá ha trabajado en varios archipiélagos, demostrando que la falta de depredadores y la disponibilidad limitada de recursos favorecen cambios rápidos en la morfología y el estilo de vida de las aves.

En los estudios de los colonizadores insulares, se observan patrones recurrentes que sugieren un proceso parcialmente determinista. La mayoría de las especies tienden a reducir su capacidad de vuelo y, con ello, su dispersión; a menudo desarrollan cuerpos más robustos y picos más grandes adaptados a fuentes alimenticias locales. Asimismo, se registra una mayor tendencia a una vida más terrestre con patas adaptadas para caminar sobre el suelo y una disminución de la dependencia de la alimentación aérea. Estas transformaciones, aunque no universales, aparecen con frecuencia en aves que se establecen en islas volcánicas, lo que convierte a los archipiélagos en modelos ideales para probar hipótesis evolutivas.

El advenimiento de la genómica ha revolucionado la forma de delimitar especies y de rastrear procesos de hibridación. Pasar de unos pocos marcadores a millones de loci distribuidos en todo el genoma permite detectar con precisión la introgresión de material genético entre especies. En la isla mexicana de Guadalupe, Milá y su equipo identificaron fragmentos del genoma de colibríes continentales adaptados a ambientes desérticos dentro de la población insular, probablemente introducidos mediante cruces esporádicos. Estos genes pueden conferir ventajas en un clima que se está volviendo más árido, ejemplificando cómo la hibridación puede actuar como un mecanismo de rescate evolutivo en condiciones cambiantes.

Aunque la genética aporta una resolución sin precedentes, el trabajo de campo sigue siendo esencial para formular preguntas y contextualizar los resultados. Observar el comportamiento, los territorios y las interacciones con el hábitat permite interpretar el significado biológico de los datos genómicos. Además, Milá ha puesto en valor el vínculo entre la biología y la cultura a través de exposiciones que estudian el uso de plumas en rituales y vestimenta. Señala que la moda del siglo XIX, impulsada por la demanda de plumajes para sombreros, provocó la caza masiva de aves y motivó los primeros movimientos conservacionistas. Esta historia subraya la necesidad de concienciar al público para evitar que prácticas actuales pongan en peligro a las poblaciones aviares.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.