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10 julio 2026

Estudio revela cómo las abejas melíferas acumulan más metales pesados que otras especies

Un estudio de la Universidad de Cambridge revela que las abejas melíferas acumulan significativamente más metales tóxicos que otras especies, incluso en áreas rurales. Descubre las razones detrás de este fenómeno y sus impactos.

Estudio revela cómo las abejas melíferas acumulan más metales pesados que otras especies

Las abejas melíferas, conocidas por su papel crucial en la polinización, enfrentan una amenaza silenciosa: la acumulación de metales pesados tóxicos. Un estudio reciente de la Universidad de Cambridge ha descubierto que estas abejas acumulan hasta siete veces más metales como arsénico, cadmio y plomo que las abejas comunes, incluso cuando forrajean en el mismo entorno.

Esta investigación, publicada en la revista Ecological Entomology plantea serias preocupaciones sobre la salud y supervivencia de las abejas melíferas. La contaminación por metales pesados es común en áreas industriales y mineras, pero también se infiltra en paisajes rurales a través del aire, lodos de desecho y productos agrícolas.

Cómo las abejas recolectan metales pesados

Mientras las abejas recolectan néctar y polen se exponen a suelos, polvo y polen contaminados. Incluso pequeñas cantidades de estos metales pueden interferir con su aprendizaje, memoria y capacidad de navegación. Estudios previos han vinculado la exposición a metales con menor éxito reproductivo y desarrollo alterado de las crías.

Las abejas melíferas han sido utilizadas como indicadores biológicos de contaminación ambiental, pero este estudio demostró que diferentes especies de abejas acumulan metales tóxicos de maneras distintas. Las abejas melíferas son especialmente vulnerables debido a su biología y comportamiento de forrajeo.

Diferencias entre abejas melíferas y comunes

Los investigadores recolectaron polen utilizando trampas y midieron los niveles de metales en el polen y en las abejas adultas. Compararon colonias de abejas melíferas y comunes ubicadas en Cambridgeshire, Inglaterra, donde la contaminación del suelo generalmente se considera baja. A pesar de forrajeo en el mismo paisaje, los resultados mostraron diferencias notables.

El polen recolectado por las abejas melíferas contenía entre dos y siete veces más metales pesados que el polen recolectado por las abejas comunes. Además, las abejas melíferas acumularon aproximadamente tres veces más concentraciones de metales pesados en sus cuerpos. La doctora Sarah Scott, quien llevó a cabo la investigación, expresó que incluso niveles bajos de metales pueden perjudicar la salud de las abejas y el éxito de la colonia.

Razones de la mayor exposición

Las diferencias en la acumulación de metales probablemente resultan de una combinación de biología y comportamiento de forrajeo. Las abejas melíferas anidan en árboles huecos o colmenas gestionadas, mientras que las abejas comunes construyen nidos subterráneos. Las abejas melíferas recolectan polen de muchas especies de flores, lo que diluye los contaminantes en su suministro de alimentos. En contraste, las abejas comunes recolectan cantidades más pequeñas de polen de menos especies de plantas.

Las abejas melíferas también viajan más lejos mientras forrajean, a veces cubriendo distancias de hasta 10 km desde la colonia. Su mayor fuerza laboral les permite extenderse por un área más amplia. En contraste, las abejas comunes generalmente forrajean dentro de un radio de aproximadamente 1.5 km de sus nidos. Otro factor podría ser su apariencia: las abejas melíferas tienen cuerpos más peludos, lo que facilita que el polvo y las partículas en el aire se adhieran a ellas.

Riesgos ocultos en áreas rurales

La profesora Lynn Dicks del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, autora principal del estudio, comentó que incluso en áreas rurales, las abejas pueden recoger metales tóxicos. Las colonias de abejas melíferas tienden a tener menos trabajadores disponibles para realizar tareas, por lo que la pérdida de individuos puede tener un gran impacto en la función general de la colonia.

A pesar de los hallazgos, los investigadores enfatizaron que las personas deben seguir plantando flores para apoyar a los polinizadores. La doctora Scott agregó que las abejas desempeñan un papel crítico en la biodiversidad y la seguridad alimentaria, por lo que seguirían alentando a las personas a plantar flores para ayudarles, incluso si viven en un área más propensa a la contaminación.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.