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7 noviembre 2026

Rewilding y tradición: Asturcón, Przewalski y bisontes en la península

Los caballos salvajes vuelven a la península: del mito asturcón al rewilding con bisontes y Przewalski.

Rewilding y tradición: Asturcón, Przewalski y bisontes en la península

España cuenta con una tradición ecuestre que se extiende desde la Antigüedad romana hasta los actuales proyectos de restauración ecológica. Tres grupos de caballos salvajes ilustran cómo la historia, la conservación y la innovación pueden converger en paisajes tan distintos como la costa asturiana, las montañas del Sistema Ibérico y la zona de exclusión de Chernóbil.

El Asturcón, el caballo milenario de la sierra del Sueve

Hace casi dos mil años el escritor romano Plinio el Viejo describió unos caballos diminutos del norte de Hispania que presentaban una andadura peculiar, moviendo simultáneamente las dos patas del mismo lado. Estos animales, conocidos como Asturcones, fueron también mencionados por el poeta Marcial y recibieron el sobrenombre de «asturcones». Durante siglos poblaron los prados de la sierra del Sueve, una masa protegida de 81 km² situada a solo cuatro kilómetros de la playa de Colunga y coronada por el Picu Pienzu (1.159 m), la cumbre más alta cercana al mar en el litoral asturiano.

En 1980, cuando la población se redujo a unos pocos ejemplares, ganaderos y vecinos organizaron una fiesta en la majada de Espineres para reclamar su protección. Ese mismo año nació la Fiesta del Asturcón, que marcó cada potro nacido con la inicial del propietario y se convirtió en una Fiesta de Interés Turístico Nacional. La recuperación fue lenta pero constante: en 1987 se fundó la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón registrando 23 yeguas; a finales de 2024 existían 3.035 individuos repartidos entre 334 ganaderías, aunque la FAO sigue considerándola una raza en peligro.

Los Asturcones viven en semilibertad: no están en establos, sino que se desplazan libremente por los prados de la sierra, bajo la supervisión de sus propietarios. Miden alrededor de 1,30 m a la cruz y, aunque tradicionalmente son negros, desde 2012 el estándar de la raza también acepta pelajes castaños y alazanes. Además de los caballos, la sierra alberga gamuzas y un pequeño bosque de tejos, ofreciendo un entorno diverso que combina vistas al Cantábrico y a los Picos de Europa.

Rewilding en el Sistema Ibérico Sur: bisontes, tauros y caballos

En el interior de la península, la fundación Rewilding Spain ha puesto en marcha el mayor proyecto de renaturalización del sur de Europa: el Sistema Ibérico Sur, que abarca 850.000 hectáreas entre Guadalajara, Cuenca y Teruel. Desde 2022 se han invertido más de 4,5 millones de euros, principalmente provenientes de fondos filantrópicos internacionales como el programa británico Endangered Landscapes y la fundación Cartier.

El objetivo no es solo crear un espectáculo de fauna exótica, sino restaurar dinámicas ecológicas perdidas. Al reintroducir grandes herbívoros, se busca reabrir claros, reducir la acumulación de matorrales y favorecer la biodiversidad asociada (aves, insectos, flora). Cuando la especie original ya no existe, se busca un pariente funcional que cumpla su mismo papel. Así, el proyecto combina bisontes europeos, tauros (una recreación del uro europeo extinto), caballos serranos, pottokas (ponis vascos) y caballos de Przewalski, los últimos como sustitutos de los équidos ibéricos desaparecidos.

El censo de noviembre de 2026 registra 70 tauros, 39 caballos de Przewalski, 49 caballos serranos, 47 pottokas y 10 bisontes, con varias nacimientos confirmados. En la finca de Mazarete, por ejemplo, 59 tauros conviven con caballos serranos y ya suman 28 crías; en El Recuenco la manada de bisontes ha producido su primera cría. Los caballos de Przewalski, únicos équidos que nunca fueron domesticados, pastan de forma ruda y constante, manteniendo abiertos los claros del bosque y reduciendo el riesgo de incendios.

El proyecto está respaldado por la investigación de universidades como la del País Vasco, Manchester y Aarhus, que monitorizan impactos en la vegetación, el suelo y la fauna asociada. Además, la zona del Sistema Ibérico Sur, conocida como la «Laponia del Sur», ofrece bajas densidades humanas y una continuidad territorial que permite experimentar a escala de paisaje sin conflictos de uso.

Caballos Przewalski en la zona de exclusión de Chernóbil

En 1998, científicos liberaron treinta ejemplares de caballos Przewalski dentro del Área de Exclusión de Chernóbil, una región que había quedado deshabitada tras el desastre nuclear de 1986. La finalidad era observar si un équido salvaje podía adaptarse a un ecosistema abandonado por el hombre. La radiación residual resultó ser menos determinante que la presión humana, y los caballos se establecieron rápidamente.

Originalmente descubiertos en el desierto de Gobi por el explorador ruso Nikolái Przewalski en 1879, estos caballos son más pequeños y corpulentos que los domésticos, con crines erizadas y una constitución extremadamente resistente. Tras haber sido llevados al borde de la extinción en estado silvestre a mediados del siglo XX, la cría en cautiverio permitió que la población mundial alcanzara aproximadamente 2.700 individuos, con reintroducciones en Mongolia, China y Rusia.

En Chernóbil la manada creció de 30 a cerca de 260 ejemplares (200 en la parte ucraniana y 60 en la bielorrusa) en menos de tres décadas, representando alrededor del 8 % de la población mundial. Los investigadores consideran que el número podría llegar a 300-500 en el futuro. Aunque los individuos de Chernóbil no se utilizan para la cría oficial por posibles cruces con caballos domésticos, sirven como una «arca de Noé» de emergencia para la especie.

El éxito de estos caballos ha inspirado a los científicos de la reserva natural de la zona a replicar el modelo con otras especies amenazadas, como el visón europeo, en colaboración con la ONG WWF. El caso demuestra que, cuando la presión humana desaparece, la naturaleza puede restaurarse de forma sorprendente, y los caballos salvajes juegan un papel clave en la recuperación de ecosistemas degradados.

En conjunto, los Asturcones, los grandes herbívoros del Sistema Ibérico y los Przewalski de Chernóbil ofrecen una visión de cómo la historia, la cultura y la ciencia pueden converger para devolver a la península española y sus vecinos una fauna que, aunque en algunos casos importada, cumple la misma función ecológica que los équidos autóctonos que desaparecieron hace siglos.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.