En la capital leonesa se prepara una puesta en escena singular: dos caninos, Cipión y Berganza, descubren que pueden conversar durante la noche y, con humor y ternura, relatan sus vivencias con distintos amos. La pieza, titulada El coloquio de los perros parte de la tradición cervantina y se presenta como una mezcla de comedia, poesía y reflexión sobre la fraternidad entre humanos y animales.
La representación tendrá dos funciones en el Auditorio Ciudad de León: una matutina a las 11:00 dirigida al alumnado de centros escolares y una vespertina a las 20:30 para el público general. Bajo la batuta de Francisco Negro la compañía Morfeo Teatro lleva al escenario una escenografía inspirada en El Greco y vestuarios que recuerdan los retratos de Velázquez. El elenco, integrado por Mayte Bona, Felipe Santiago y el propio director, da vida a los personajes cervantinos, creando una atmósfera que combina lo clásico con lo contemporáneo.
El montaje forma parte de la programación semestral impulsada por la Concejalía de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León. Además de El coloquio de los perros el calendario incluye la obra CreaVIVA de Rafaela Carrasco y, para el público infantil, dos funciones de Yo quiero ser… de Cantajuego, que buscan estimular la imaginación y el sentido de pertenencia en los más pequeños.
Por qué hablamos con nuestras mascotas: la visión de la psicología
Conversar con un animal, aunque éste no responda con palabras, es una práctica extendida que la psicología denomina antropomorfismo. Este término alude a la tendencia humana a proyectar pensamientos, emociones y motivaciones propias sobre seres no humanos. Al atribuir a un perro el sentimiento de enfado o a un gato la sensación de celos, las personas rellenan el vacío comunicativo y refuerzan su vínculo afectivo con el animal.
Varios estudios han vinculado el antropomorfismo con la empatía. Una investigación publicada en *People and Animals* con 244 propietarios mostró una correlación positiva entre la capacidad empática y la tendencia a asignar rasgos humanos a sus mascotas. Otro estudio en *PLOS ONE*, que analizó a 2.874 dueños de perros, confirmó que las personas con mayor nivel de empatía perciben a sus perros como más sensibles a sus emociones, aunque la relación no implique necesariamente una mayor inteligencia emocional.
Lo que perciben los perros: la perspectiva de César Millán y la ciencia
El reconocido adiestrador César Millán sostiene que los caninos captan mucho más que el cariño familiar; son capaces de sentir tristeza, frustración o aburrimiento de sus dueños. Según Millán, los perros procesan de forma continua el tono de voz, el lenguaje corporal y los cambios rutinarios, sincronizando su comportamiento con el estado anímico humano. Esta habilidad no es mera coincidencia, sino producto de siglos de convivencia con la especie humana.
La evidencia científica respalda esta visión. Un estudio de la Universidad de Helsinki demostró que los perros observan detenidamente los ojos y la expresión facial de las personas, adaptando su conducta según la señal percibida. Cuando se enfrentan a rostros amenazantes, desvían la mirada, un comportamiento interpretado como señal de apaciguamiento. Estos hallazgos confirman que la capacidad de leer emociones humanas es una adaptación evolutiva que favoreció la supervivencia de los perros domesticados.



