El virus de la rabia sigue figurando entre las zoonosis más mortales del planeta, pese a que la mayoría de los países desarrollados han conseguido reducir su incidencia. Cada 28 de septiembre se celebra el Día Mundial contra la rabia una fecha que recuerda el legado de Louis Pasteur y sirve de recordatorio para reforzar la vacunación anual de perros y gatos.
En la península ibérica, la situación es, en términos relativos, favorable. La vacunación obligatoria de perros está vigente en quince comunidades autónomas, además de en Ceuta y Melilla, lo que ha mantenido la aparición de casos bajo control. Sin embargo, la fragmentación de políticas sanitarias entre comunidades sigue siendo un punto débil, según advierte el catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense, Víctor Briones.
Situación actual de la rabia en España y territorios vecinos
Los datos oficiales indican que el 99 % de los casos humanos de rabia provienen de mordeduras de perros infectados. Cada año, el virus causa alrededor de 60 000 muertes en todo el mundo. En España, la incidencia humana es prácticamente nula, pero los casos que se notifican proceden mayoritariamente de Ceuta y Melilla, donde la proximidad con Marruecos genera contagios esporádicos. En 2013, un perro que había viajado a Marruecos, Cataluña y Aragón mordió a cuatro personas en Toledo, marcando el primer brote peninsular desde 1978.
En Castilla-La Mancha, sólo el 35 % de los perros, gatos y hurones están vacunados, muy por debajo del umbral del 70 % necesario para lograr inmunidad colectiva. El Colegio de Veterinarios de Toledo ha pedido que la Junta de Comunidades mantenga la periodicidad anual de la vacunación antirrábica rechazando cualquier flexibilización de los plazos.
Impacto de la estrategia marroquí y retos globales
Marruecos, que registra alrededor de 400 focos anuales en animales, lanzó en 2019 un plan nacional de erradicación. La iniciativa contempla la captura de unos 1,5 millones de perros callejeros, su esterilización, vacunación y devolución al entorno, evitando que animales no controlados ocupen el nicho ecológico. Briones enfatiza que el éxito marroquí es clave para la seguridad sanitaria de España, ya que la circulación de perros abandonados entre ambos territorios es constante.
Más allá de la península, los grandes focos de rabia se concentran en el África subsahariana y la India, donde circulan unos 30 millones de perros vagabundos. Expertos internacionales están diseñando programas similares de captura-esterilización-vacunación para esas regiones, con el objetivo de alcanzar la meta mundial “Zero by 30”, que pretende eliminar las muertes humanas por rabia antes de 2030.
Un hallazgo inesperado ha llamado la atención de la comunidad científica: la detección del virus en lobos marinos del Cabo, reportada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Este fenómeno subraya la capacidad del patógeno para adaptarse a nuevos hospedadores y refuerza la necesidad de un enfoque One Health que integre vigilancia en fauna silvestre, animales domésticos y salud humana.
Antonio Arenas, catedrático de enfermedades infecciosas de la Universidad de Córdoba, aconseja a los turistas que visiten zonas donde la rabia es endémica evitar el contacto con animales potencialmente reservorios, particularmente perros. En caso de viajar con una mascota, la vacunación al día es indispensable.
Ante una posible exposición, la reacción debe ser inmediata: lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir a un centro sanitario. Si se sospecha que un perro o gato ha tenido contacto con un murciélago, es fundamental notificar a las autoridades sanitarias y consultar al veterinario sin demora. En Argentina, los murciélagos son el reservorio primario del virus, y la normativa obliga a vacunar a perros y gatos desde los tres meses de edad, con refuerzo anual.
Mantener estas medidas activas permite que, aunque los casos sean escasos, el riesgo nunca desaparezca por completo.



