En el verano de 2026, el ambicioso proyecto cinematográfico «La bola negra» cruzó los campos de Deifontes, en la provincia de Granada. Lo que debía ser sólo una producción destinada a los Óscars se tornó también en una historia emotiva de rescate animal, pues el equipo de arte descubrió a un pequeño cachorro sin dueño que acabaría conquistando los corazones de todos los presentes.
Rescate inesperado en el set de «La bola negra»
Mientras los técnicos y actores se desplazaban entre los diferentes decorados, una figura peluda apareció en el camino. Sergi Méndez, encargado de localizar los lugares de rodaje, recuerda que el animal se había refugiado bajo una vieja valla del cortijo donde trabajaban. El cachorro, de apenas unos meses, llevaba el pelaje sucio y la mirada triste, y pronto recibió el cariño de todo el equipo, en especial de la actriz Aitana quien no tardó en ofrecerle alimento.
Detalles del proceso de adopción de Pacharán
Al percatarse de su situación, el propio director Javier Calvo tomó la decisión de no dejar al animal a su suerte. Después de varios días acompañando al pequeño en cada escenario, el equipo lo bautizó como Pacharán y lo incorporó como «perro del rodaje». Una vez finalizada la filmación, Calvo formalizó la adopción y le ofreció un hogar permanente. Según los testimonios, el animal ahora disfruta de una vida tranquila, rodeado de mimos y largas caminatas en la ciudad.
La película, protagonizada por figuras como Glenn ClosePenélope Cruz y Miguel Bernardeau debutó en cines el 25 de septiembre y ha recibido una cálida acogida en taquilla. Además, el hecho de que el film represente a España en la próxima edición de los Premios Óscar ha añadido un halo de notoriedad al rescate, posicionando a Pacharán como una pequeña estrella fuera de la pantalla.
Truco, el abuelo canino que sigue buscando familia
Paralelamente, en la localidad de Cantillana, en la provincia de Sevilla, otro relato canino se desarrolla en la asociación Vidanimalis. Truco un mestizo de 12 años, lleva años dentro del refugio sin lograr la adopción. Su historia comenzó cuando fue abandonado en una vivienda ocupada; los intentos iniciales de localizar al propietario mediante el chip fallaron, y más tarde se descubrió que había sido entregado de mano en mano hasta quedar sin nadie.
Aunque su edad le sitúa como «abuelo» dentro del panorama canino, Truco mantiene una energía sorprendente y una disposición afable. Los cuidadores destacan su buen comportamiento con la correa y su carácter noble. La asociación enfatiza que, a pesar de la dificultad que supone encontrar un hogar para perros mayores, la necesidad de una familia que le brinde estabilidad sigue siendo muy real.
Actualmente, Truco está disponible para adopción y cuenta con la posibilidad de ser trasladado a cualquier punto de la península mediante transporte animalista. La meta de Vidanimalis es evitar que los perros de edad avanzada queden invisibles en los albergues y, en su lugar, ofrecerles la oportunidad de vivir sus últimos años rodeados de cariño.
Ambas historias, aunque distintas en contexto y protagonismo, comparten un punto en común: la importancia de la empatía y la acción concreta para evitar el sufrimiento animal. El caso de Pacharán muestra cómo una intervención puntual durante un proyecto cultural puede transformar una vida, mientras que la experiencia de Truco recuerda que el compromiso con la adopción debe extenderse también a los animales que ya han vivido más tiempo.



