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29 junio 2026

Piscinas para perros en Logroño: cómo el bar Namasté se adapta al calor

En Logroño, el bar Namasté ha instalado piscinas para perros, ofreciendo un refugio fresco para las mascotas durante el verano. Descubre cómo este establecimiento se adapta a las necesidades de los animales y a la nueva normativa.

Piscinas para perros en Logroño: cómo el bar Namasté se adapta al calor

En los días más calurosos del verano, tanto los humanos como los animales buscan refugio del sol abrasador. Los perros, al igual que sus dueños, sufren las altas temperaturas, lo que puede afectar su bienestar y actividad diaria. En Logroño, el bar Namasté ha encontrado una solución innovadora para ayudar a las mascotas a refrescarse: piscinas exclusivas para perros.

Este establecimiento del barrio El Campillo no solo es pet friendly sino que también ha dispuesto dos piscinas donde los perros pueden disfrutar de un chapuzón mientras sus dueños relajan en la terraza. Una iniciativa que combina diversión y bienestar animal, especialmente en épocas de ola de calor.

La nueva Ley de Bienestar Animal y su impacto en la hostelería

La llegada de la Ley de Bienestar Animal ha marcado un antes y después en la relación entre mascotas y espacios públicos en España. Una de las dudas más frecuentes entre los dueños de perros ha sido resuelta: los canes pueden entrar en bares y restaurantes, siempre que el establecimiento no indique lo contrario.

Esta normativa introduce un cambio significativo en la convivencia entre la hostelería y los animales de compañía. Hasta ahora, la regla general era la prohibición salvo permiso explícito. Sin embargo, con esta nueva ley, se invierte parcialmente el criterio, permitiendo el acceso de perros a menos que haya un cartel que lo prohíba.

La importancia de la señalización

La clave de esta regulación reside en la señalización. Los establecimientos de hostelería pueden permitir la entrada de perros sin necesidad de una autorización específica, a menos que indiquen de forma visible lo contrario mediante carteles de prohibición. Es decir, si no hay indicación expresa, la entrada estaría permitida.

Esta medida deja más margen a los establecimientos para decidir, pero bajo una referencia general más abierta. Cada bar o restaurante puede establecer sus propias condiciones, pero debe dejarlas claras para el cliente. Un cambio que afecta directamente al día a día de la hostelería, especialmente en zonas urbanas y turísticas.

Adaptación y convivencia en la hostelería

La medida tiene un impacto directo en el sector de la hostelería, donde cada vez es más habitual la presencia de personas que viajan o se desplazan con sus mascotas. La convivencia entre clientes con y sin animales pasa así a depender más de la organización interna de cada local que de una prohibición generalizada.

Este cambio normativo se enmarca en una tendencia más amplia: la creciente integración de los animales de compañía en la vida social. Viajes, ocio y consumo se están adaptando poco a poco a una realidad en la que los perros forman parte habitual de muchos hogares, y su presencia en espacios públicos es cada vez más frecuente.

Más allá del texto legal, el efecto práctico se verá en el día a día: terrazas, bares de barrio o restaurantes que tendrán que decidir cómo gestionan la presencia de animales en sus espacios. Una pequeña modificación en la norma que, sin grandes titulares, puede cambiar rutinas muy cotidianas.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.