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19 mayo 2026

Guía práctica para reducir el sobrepeso en perros y gatos

Descubre señales claras de sobrepeso en perros y gatos, por qué ha aumentado y cómo actuar con un plan realista y sin culpabilizar

Guía práctica para reducir el sobrepeso en perros y gatos

Con octubre como mes de concienciación sobre la obesidad en mascotas, muchos profesionales insisten en que los propietarios deben mirar más allá del aspecto y atender la salud real de sus animales. Estudios recientes indican que alrededor del 41% de los perros y el 32% de los gatos se sitúan en categorías de sobrepeso u obesidad, cifras que encienden las alarmas por las enfermedades asociadas. La veterinaria Dr Sasha Nefedova recalca que gran parte del problema radica en la falta de reconocimiento: más del 90% de quienes conviven con mascotas con exceso de peso no son conscientes del riesgo.

Entender el concepto es el primer paso: hablamos de acumulación excesiva de grasa corporal que puede acortar la vida y facilitar la aparición de patologías crónicas como diabetes y problemas cardiovasculares. No se trata solo de estética; es una condición médica que requiere intervención. Este artículo ofrece señales prácticas para evaluar el estado corporal, explica causas habituales del aumento de peso y propone un plan basado en alimentación balanceada, actividad regular y control veterinario para recuperar y mantener un peso saludable.

Cómo reconocer si tu mascota tiene sobrepeso

Evaluar el peso de un animal exige observar forma y consistencia más que confiar en números. Un método práctico consiste en palpar las costillas y la columna: si no se perciben sin presionar, es una señal de alarma. Cuando se habla de criterios técnicos, las mascotas se consideran con sobrepeso si su grasa corporal supera el 26% de lo ideal y obesas si supera el 36%, pero estos porcentajes deben interpretarse con la valoración profesional. Otra comprobación visual es la silueta: desde arriba debería notarse una cintura definida y, de lado, un abdomen que se eleve ligeramente hacia atrás —la ausencia de ese perfil indica exceso de masa adiposa.

Signos físicos y de comportamiento

Aparte del tacto y la forma, existen indicadores funcionales: dificultad para saltar, reticencia a las caminatas, respiración agitada tras esfuerzos moderados y signos de dolor articular son manifestaciones habituales. Incluso cambios sutiles en la conducta, como menor curiosidad o juego reducido, pueden estar relacionados con el sobrepeso. Observar el ritmo de actividad diario y anotar cualquier limitación facilita al veterinario diseñar un plan adecuado. Utilizar estas señales junto con una revisión profesional evita normalizar un estado que, con frecuencia, se percibe como «gordito» sin reconocer sus consecuencias.

Por qué aumenta el sobrepeso en perros y gatos

Detrás de las estadísticas hay hábitos comunes: la sobrealimentación y el uso indiscriminado de golosinas calóricas son responsables en muchos casos. Los propietarios suelen premiar con alimentos humanos, sin considerar que un solo alimento como una patata frita puede representar un volumen energético enorme para un animal pequeño. Además, el sedentarismo, especialmente en gatos de interior o perros con paseos monótonos, reduce el gasto energético. La combinación de más calorías consumidas y menos actividad física genera el depósito de grasa que define la obesidad en mascotas.

Factores cotidianos que aumentan el riesgo

Otros elementos contribuyentes incluyen el acceso permanente a alimento (práctica conocida como free-feeding), dietas inadecuadas para la edad o nivel de actividad, y condiciones médicas subyacentes que alteran el metabolismo. Incluso la tendencia cultural a humanizar la dieta de los animales —ofrecer sobras y snacks— puede resultar perjudicial. Identificar estos detonantes permite introducir cambios concretos y sostenibles sin necesidad de medidas extremas.

Plan práctico para bajar y mantener el peso

La estrategia de éxito combina tres pilares: nutrición, ejercicio y seguimiento veterinario. En cuanto a la alimentación, conviene adaptar las raciones al tamaño, raza y actividad del animal; una fórmula habitual es priorizar alimento seco de calidad y complementar con porcentaje moderado de húmedo o ingredientes frescos controlados. Consejos concretos: evitar comida humana con alto contenido graso, eliminar el acceso continuo al comedero y reservar las golosinas para educación o refuerzo, en pequeñas cantidades.

Para la actividad física, los perros necesitan variedad —paseos, juegos de buscar, natación o rutas que desafíen su resistencia— mientras que los gatos se benefician de sesiones cortas e interactivas dentro de casa, juguetes que fomenten el salto y comedores tipo rompecabezas que controlen porciones y estimulen la mente. Finalmente, programar revisiones regulares con el veterinario permite ajustar el plan, establecer objetivos realistas y monitorizar cambios corporales sin centrarse únicamente en la báscula.

Enfoque humano y realista

Es importante abordar el tema desde la empatía y no la culpa. La educación del propietario y la refuerzo positivo son herramientas más eficaces que la crítica. Como recuerda la Dr Sasha Nefedova, modificar hábitos alimentarios y de ejercicio puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo con la mascota: actividades compartidas, comidas balanceadas y metas alcanzables mejoran la calidad de vida de ambos. Con apoyo profesional y constancia, la mayoría de los animales recuperan movilidad, energía y bienestar.

Autor

Francesca Galli

Francesca Galli, florentina con formación bancaria, decidió cambiar de carrera tras un congreso en Palazzo Vecchio: hoy elabora análisis de mercados y columnas sobre ahorro e inversión. En la redacción propone líneas editoriales atentas a la transparencia y guarda la agenda de su primer empleo en banca.