consejos para calmar a tu perro durante tormentas y lluvias intensas

Guía práctica para dueños de perros: cómo identificar señales de miedo, preparar el hogar y aplicar recursos que reduzcan la ansiedad durante tormentas.

Por qué las tormentas cambian a tu perro y qué puedes hacer para ayudarlo

Cuando se destapan los truenos y los relámpagos, muchos perros parecen convertirse en otro animal: nerviosos, temblorosos, intentando huir. No es por capricho. El oído canino es mucho más sensible que el nuestro, percibe frecuencias y volúmenes que no notamos; además, la combinación de ruido, destellos y cambios de presión activa respuestas instintivas de alerta.

Si el animal ya ha pasado por experiencias traumáticas, esas sensaciones se asocian a peligro y la reacción se vuelve más intensa con cada tormenta.

Cómo identificar la ansiedad por tormenta
Observa el conjunto de señales: no hace falta que aparezcan todas para que exista un problema.

– Inquietud marcada, dar vueltas o moverse sin parar.
– Temblor o rigidez, aunque parezca “quieto”.
– Jadeo o respiración rápida sin haber hecho ejercicio.
– Ladridos, aullidos o lloriqueos persistentes.
– Pegado a ti, buscando contacto constante.
– Intentos de escape o comportamientos destructivos.
– Micciones o deposiciones fuera de lo habitual en situaciones de estrés extremo.

– Hipersensibilidad a ruidos menores y sobresaltos frecuentes.

Si dudas entre miedo y simple excitación, fíjate en la duración y la combinación de señales: el miedo suele prolongarse y aparecer con patrones repetitivos.

Medidas inmediatas para calmar el ambiente
En los primeros minutos puedes reducir bastante la intensidad del episodio con acciones sencillas:
– Baja cortinas y reduce la luz para que los relámpagos se vean menos.
– Silencia radios o televisores; el ruido externo amplifica la reacción.
– Ofrece un lugar acogedor sin forzarlo: muchos perros buscan su refugio por voluntad propia.
– Habla despacio y con tono bajo; evita castigos o correcciones que aumenten el miedo.
– Propón distracciones suaves: juguetes con olor familiar, premios blandos o un juego corto para desviar la atención.
– Usa ayudas calmantes ya probadas: chalecos de presión, difusores de feromonas o música diseñada para mascotas. Consulta al veterinario antes de medicar.

Cómo preparar un refugio seguro en casa
Crea un rincón que el perro pueda elegir libremente: una cama conocida, mantas y unos juguetes favoritos. Añade una prenda con tu olor si lo acepta. Para perros muy sensibles al sonido, el ruido blanco o la música suave ayudan a enmascarar los truenos. Respeta siempre que el animal quiera entrar o salir; mantener la sensación de control reduce la ansiedad.

Kit de emergencia para tormentas y escapadas
Ten a mano un kit pensado para al menos 72 horas:
– Correa y arnés resistentes; caja de transporte entrenada.
– Comida y agua para 72 horas.
– Medicación habitual y un botiquín básico (vendas, antiséptico, tijeras).
– Copia de la cartilla sanitaria y de los contactos de emergencia.
– Identificación actualizada: microchip y placa con teléfono.
Revisa ese kit cada seis meses y guarda también copias digitales de la documentación.

Medidas preventivas a medio plazo
Trabaja en desensibilización gradual: sesiones cortas y frecuentes en momentos tranquilos, asociando sonidos de tormenta (a volumen bajo) con refuerzos positivos. Introduce chalecos de presión o feromonas de forma progresiva y observa la reacción. Lleva un registro de avances y retrocesos: anotar fechas y cómo respondió tu perro facilitará al profesional ajustar el plan.

Cuándo pedir ayuda profesional
Acude al veterinario si la ansiedad afecta apetito, sueño o provoca conductas agresivas o autolesivas. Si los episodios se repiten con frecuencia —por ejemplo, más de tres veces por semana— o las medidas caseras no mejoran en unos días, pide una evaluación por un especialista en conducta. Los profesionales pueden ofrecer terapia conductual, programas de exposición controlada o, si hace falta, medicación bajo supervisión.

Consejos prácticos y recordatorios
– Asegura ventanas, puertas y vallas para prevenir escapadas durante episodios severos.
– Ensaya rutas de evacuación y acostumbra al perro a la caja de transporte en momentos tranquilos.
– Mantén la calma: tu actitud influye en la del animal.
– Documenta episodios importantes: fecha, duración y lo que funcionó. Es información valiosa para el veterinario.

Plazos y expectativas
Con un plan constante y supervisado, la mayoría de los perros muestran mejoría en 8–12 semanas. Programar revisiones periódicas con el veterinario —cada 2–3 meses si hay medicación o intervención conductual— ayuda a ajustar el tratamiento y mejorar el pronóstico.

Cómo identificar la ansiedad por tormenta
Observa el conjunto de señales: no hace falta que aparezcan todas para que exista un problema.
– Inquietud marcada, dar vueltas o moverse sin parar.
– Temblor o rigidez, aunque parezca “quieto”.
– Jadeo o respiración rápida sin haber hecho ejercicio.
– Ladridos, aullidos o lloriqueos persistentes.
– Pegado a ti, buscando contacto constante.
– Intentos de escape o comportamientos destructivos.
– Micciones o deposiciones fuera de lo habitual en situaciones de estrés extremo.
– Hipersensibilidad a ruidos menores y sobresaltos frecuentes.0

Cómo identificar la ansiedad por tormenta
Observa el conjunto de señales: no hace falta que aparezcan todas para que exista un problema.
– Inquietud marcada, dar vueltas o moverse sin parar.
– Temblor o rigidez, aunque parezca “quieto”.
– Jadeo o respiración rápida sin haber hecho ejercicio.
– Ladridos, aullidos o lloriqueos persistentes.
– Pegado a ti, buscando contacto constante.
– Intentos de escape o comportamientos destructivos.
– Micciones o deposiciones fuera de lo habitual en situaciones de estrés extremo.
– Hipersensibilidad a ruidos menores y sobresaltos frecuentes.1

Scritto da Staff

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