En el noroeste de Los Ángeles, el proyecto conocido como Wallis Annenberg Wildlife Crossing está a punto de culminar. La estructura, que se extiende sobre la autopista de diez carriles US-101, será el ecoducto más extenso jamás construido para fauna silvestre. Con una longitud de 64 metros y un ancho que supera los 50 metros, el paso verde combinará ingeniería vial con hábitats naturales, creando una ruta segura para animales que durante décadas han sido víctimas del tráfico vehicular.
El objetivo central del puente es revertir la barrera física que la carretera ha impuesto sobre los ecosistemas de la zona. Desde la creación de la US-101, poblaciones de puma, ciervos mulos, coyotes y linces han quedado aisladas en hábitats dispares, lo que ha generado problemas genéticos y una creciente mortalidad por atropellos. La inauguración oficial está prevista para el 2 de diciembre de 2026, fecha que marcará un hito en la conservación de la vida silvestre de California.
Características estructurales y diseño ecológico
El puente verde está recubierto por una capa de tierra fértil que contiene aproximadamente 50 000 plantas autóctonas, seleccionadas para reproducir la flora del cañón Liberty. Entre las especies vegetales se incluyen robles patrimoniales, arbustos de ceanothus y gramíneas que ofrecen cobijo y alimento a pequeñas criaturas. Además, el diseño incorpora paredes acústicas y pantallas lumínicas que atenúan el ruido y la luz de los más de 300 000 vehículos que transitan diariamente por la autopista.
Para garantizar la integración del ecoducto con el entorno, se reubicaron líneas eléctricas y conductos de agua, y se construyeron pendientes que conectan el puente con áreas protegidas al norte y al sur. Cada detalle fue supervisado por biólogos del Servicio de Parques Nacionales (NPS) y por ingenieros civiles que debieron adaptar la obra a las normas sísmicas propias de la región.
El presupuesto inicial de 92,6 millones de dólares se ha visto superado, alcanzando los 114 millones, debido a la inflación, aranceles y retrasos provocados por lluvias intensas en 2022-2023. La financiación combina recursos públicos con aportes de más de 6 000 donantes privados, entre los que destaca la filántropa Wallis Annenberg.
Impacto sobre la fauna y programa de monitoreo
El puma de las montañas de Santa Mónica es la especie emblemática del proyecto. Estudios del NPS revelan que, desde 2002, el 41 % de los apareamientos documentados involucraron individuos emparentados, lo que ha desencadenado deformidades físicas y una probabilidad del 99,7 % de extinción local en los próximos 50 años si no se restablece el flujo genético. Al conectar las colinas de Santa Mónica con las de Simi, el ecoducto permitirá a los felinos cruzar sin riesgo, aumentando la diversidad genética y reduciendo la endogamia.
Desde finales de octubre de 2026, una cámara instalada en la ladera sur del puente capturó al primer gran mamífero en utilizar la estructura: un coyote que se aventuró a explorar el corredor vegetal. Posteriormente, se han registrado linces rojos, zorros grises y ciervos mulos en las inmediaciones, confirmando la aceptación temprana del hábitat artificial. El NPS ha desplegado una red de 50 cámaras remotas y sensores biométricos que medirán la temperatura corporal y el ritmo cardíaco de ciervos y, en fases posteriores, de pumas, para evaluar el nivel de estrés al cruzar.
El éxito del puente verde no solo se medirá en número de cruces, sino también en la reducción de atropellos y en la mejora de la salud poblacional de los depredadores. Los investigadores esperan que, con el paso del tiempo, los pumas de la zona norte comiencen a utilizar el corredor, introduciendo material genético nuevo que revitalice a la población aislada. Si bien los datos aún son preliminares, el proyecto ya se posiciona como un modelo a seguir en la planificación urbana que busca conciliar desarrollo vial con conservación de la biodiversidad.



