En mayo pasado la tradicional Fira del Cavall se reinventó bajo la marca Menorca Horse Week. El objetivo era presentar al caballo menorquín más allá de sus fronteras, resaltando su vínculo con la tierra menorquina y su papel como embajador cultural. La iniciativa contó con la colaboración de la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto (Rfeagas) y el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), lo que permitió un proyecto con visión internacional desde el principio.
Para amplificar el mensaje, la organización seleccionó a creadores de contenido ecuestre con gran audiencia en mercados donde la raza es poco conocida. Entre ellos destacan la china Tao Aima que supera los 2,9 millones de seguidores en Instagram, y el marroquí Yassine Cavalier con más de medio millón de seguidores. También se involucró a la periodista ecuestre española Marta González, embajadora oficial del evento. Cada influencer recibió una agenda que incluía visitas a fincas, el concurso morfológico y espectáculos de doma, con especial foco en el bot movimiento típico de la raza.
Impacto internacional de la Menorca Horse Week
Los contenidos generados en lugares como Cala Fustam, Sant Adeodat o el talayot de Trepucó se difundieron en redes y, en pocos meses, varios videos superaron las 300 000 reproducciones. Según la asociación de criadores, la exposición no solo aumentó la visibilidad, sino que abrió puertas: grupos chinos expresaron interés en asistir a la próxima edición y representantes marroquíes solicitaron participar en ferias ecuestres locales. En España, el influencer Santi Serra contactó a la asociación tras ver los videos y solicitó una visita a los ejemplares. Estas interacciones confirman que el éxito se mide tanto en cifras como en nuevas oportunidades de colaboración.
El Camí de Cavalls: ruta histórica y su vínculo con el caballo menorquín
Paralelamente, el Camí de Cavalls sendero costero de 185 kilómetros dividido en 20 tramos, sigue siendo la vía tradicional para montar a caballo en Menorca. Concebido en 1331 por el rey Jaime II para permitir a la caballería responder rápidamente a posibles desembarcos enemigos, el camino fue cartografiado por primera vez en 1790 y actualizado en 1982 por el Consell Insular. Desde 2012 forma parte del itinerario europeo GR-223, y se ha convertido en un atractivo turístico de primer nivel.
Recorrer el Camí a lomos del caballo menorquín permite vivir la isla de forma integral: desde los acantilados del norte y playas vírgenes como Cala Pilar, hasta la albufera des Grau, refugio de cormoranes y garzas. El trayecto muestra también vestigios talayóticos como la Naveta des Tudons y los poblados de Torre d’en Galmés y Trepucó, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cada etapa brinda una mezcla única de naturaleza, historia y tradición ecuestre.
Una experiencia que trasciende el paseo
En fincas como Son Martorellet, situada en Ferrerías, se crían y entrenan ejemplares que participan en rutas organizadas por Cavalls Son Angel. Los visitantes pueden montar a caballo mientras descubren la diversidad paisajística de la isla, desde bosques de pinos hasta humedales. La doma menorquina, con su característico bot sigue presente en fiestas patronales como la de San Juan en Ciutadella y la Mare de Déu de Gràcia en Maó, reforzando la identidad cultural del territorio. Así, el caballo no es solo una bestia de trabajo; es un elemento vivo de la historia y la vida cotidiana de Menorca.
El esfuerzo conjunto de la Menorca Horse Week y la difusión del Camí de Cavalls demuestra que la promoción del caballo menorquín puede hacerse a través de la tecnología y la tradición. Mientras los influencers llevan la imagen del animal a audiencias lejanas, el recorrido por el Camí permite que cualquier visitante experimente la raza en su entorno natural. El resultado es un círculo virtuoso: mayor reconocimiento internacional impulsa la conservación de la raza, y la preservación del caballo mantiene viva una parte esencial del patrimonio de Menorca.



