La Guardia Real es conocida por su papel en la protección de la Corona y su participación en actos oficiales solemnes. Sin embargo, detrás de esta unidad militar hay un aspecto menos visible pero igualmente crucial: el cuidado de sus 180 caballos y 50 perros. Estos animales no solo son parte integral de las ceremonias, sino que también requieren una atención especializada para mantenerse en óptimas condiciones.
El servicio de Veterinaria de la Guardia Real es responsable de garantizar la salud y el bienestar de estos animales. Ubicado en el Acuartelamiento La Reina y La Princesa, este servicio opera con un equipo altamente cualificado que incluye veterinarios, auxiliares y herradores. Su trabajo es fundamental para asegurar que los caballos y perros estén preparados para cumplir con sus funciones en actos oficiales.
El día a día en las instalaciones de la Guardia Real
Cada día comienza temprano en las instalaciones de la Guardia Real. A las 8:00 horas, se realiza el izado de bandera, seguido de una serie de actividades que incluyen el aseo y la revisión de los caballos. Estos animales, en su mayoría de pura raza española son separados por capas: negra, castaña y torda. El proceso de aseo incluye duchas al aire libre, peluquería y revisión de cascos, asegurando que cada caballo esté en perfecto estado.
La capitán veterinaria Maite Álvarez Fabín jefa accidental del servicio desde marzo de 2026, es una figura clave en este proceso. Bajo su supervisión, se realizan tareas que van desde el cambio de herrajes hasta la atención de lesiones. Por ejemplo, el caballo ‘Igren’, un pura raza española castaño, recibió atención especial debido a una lesión en su pata trasera derecha. Álvarez Fabín explica que los herrajes se cambian cada 45 días, aunque este plazo puede variar dependiendo de las necesidades específicas de cada animal.
El equipo detrás del cuidado de los animales
El servicio de Veterinaria de la Guardia Real cuenta con un equipo multidisciplinario que incluye a tres veterinarios, tres suboficiales y seis miembros de la tropa. Además, se aceptan manos extras, como las del veterinario Francisco Rodríguez, quien se traslada desde la Clínica Parque en San Fernando (Cádiz) para intercambiar conocimientos y apoyar en las operaciones. Rodríguez destaca la importancia de esta unidad a nivel técnico y cómo su experiencia aquí enriquece su práctica profesional.
Las instalaciones cuentan con un quirófano XXL para caballos y otro menor para perros, equipados con máquinas de rayos X, ecógrafos y laboratorios. La capitán veterinaria Álvarez Fabín menciona que todos los miembros del equipo realizan diversas tareas, desde cirugías hasta anestesia. Las intervenciones más comunes incluyen hernias inguinales, dado que todos los animales son machos no castrados. Además, el equipo es responsable de las inspecciones bromatológicas de cocinas y cantinas, así como del control sanitario de instalaciones y prevención de plagas.
Entrenamiento y jubilación de los caballos
El cuidado de los caballos no se limita a su salud física. También es fundamental su entrenamiento, que incluye salidas al campo y excursiones. Estas actividades no solo preparan a los caballos para los actos oficiales, sino que también mejoran la técnica de los jinetes. La Guardia Real cuenta con un centro de enseñanza ecuestre para militares, donde se perfeccionan las habilidades de montar.
Los caballos de la Guardia Real nacen y pasan sus primeros meses en Centros y Unidades de Cria Caballar de las Fuerzas Armadas, ubicados en Vila, Cija (Sevilla), Zaragoza y Mazcuerras (Cantabria). Luego llegan a las instalaciones del Acuartelamiento La Reina y La Princesa, donde son domados con disciplina militar. Actualmente, hay nueve potros en proceso de doma. Una curiosidad es que los caballos de la misma añada comparten la inicial de su nombre para identificar su edad rápidamente.
Cuando los caballos se jubilan por edad o lesión, son devueltos a los criaderos. Este ciclo de vida asegura que siempre haya animales preparados para cumplir con sus funciones en la Guardia Real.
La Guardia Real no solo es una unidad militar de élite, sino también un ejemplo de cómo el cuidado y el entrenamiento especializado pueden garantizar el bienestar de los animales que forman parte de sus ceremonias y actos oficiales.


