El calor sofocante, el viento incómodo y el cielo teñido de gris por el humo son los protagonistas de los últimos días en la Vall d’Uixó. El sonido estridente del ES-Alert se ha convertido en una constante entre el barullo de sirenas y helicópteros. A pesar de las altas temperaturas que mantienen a la gente en sus casas, la alarma no ha logrado contener la desesperación de los residentes.
En medio de esta crisis, los animales se han convertido en el centro de atención. Los dueños de caballos y perros enfrentan una carrera contra el tiempo para poner a salvo a sus mascotas y ganado. La falta de alertas tempranas ha complicado la situación, dejando a muchos en una posición desesperada.
La huida desesperada de los caballos
Carlos Bernad, dueño de una finca en la Sierra Oeste, relata con angustia cómo las llamas se acercaban cada vez más a sus cuadras. Pasadas las 23:00 horas del viernes, el humo ya avanzaba sobre las instalaciones, dejando claro que era momento de huir. Con el teléfono en mano, Carlos comenzó una serie de llamadas desesperadas buscando un lugar seguro para sus animales.
Una de esas llamadas llegó a Diana Mars, propietaria del centro ecuestre Emiralia en Villanueva de la Cañada. Junto a su hermana Marta, Diana no dudó en ofrecer un espacio seguro para el ganado de Carlos. Rápidamente, el equipo de la finca se volcó en abrir las puertas de sus instalaciones a quien lo necesitara, avisando por todos los medios posibles para facilitar transporte, suministros y establos a cualquier caballo en peligro.
La compleja evacuación
Mover a un animal de 500 kilos rodeado de humo y en plena oscuridad es una tarea titánica. Carlos Bernad explica la complejidad de la evacuación: «Los caballos son un caso muy singular porque pesan muchísimo. Hay bastantes nervios, prisas y hay que reaccionar rápido. Unos suben bien al remolque y otros se bloquean».
A la agitación en las cuadras se sumaron los colapsos en las carreteras. La rápida evolución de las llamas obligó a la Guardia Civil a cortar los accesos secundarios para dar prioridad a las brigadas de extinción, complicando el trayecto de los vehículos de transporte. «Llevaba agua en el coche por la noche y un agente me dijo que no pasaba de ninguna manera. Le pregunté cómo se la hacía llegar a los animales y me dijo: ‘Solo puedes ir caminando'», lamenta una de las personas que se ha desplazado a los pueblos para ayudar a evacuar.
La tragedia que se convirtió en esperanza
Entre la desesperación, hubo momentos de esperanza. Una potra de apenas tres años llegó a la finca en estado crítico, con lesiones físicas previas que se agravaron con el desastre. La cadera rota, múltiples heridas y extremidades muy dañadas la dejaban en una situación casi irreversible. Sin embargo, el equipo de Emiralia decidió intervenir para frenar el trágico desenlace.
«La vimos y lo tuvimos claro: ‘Esta se queda aquí porque necesita cuidados intensivos’. No podíamos permitir que la sacrificaran», recuerdan mientras la ven jugar en una zona apartada del recinto, acondicionada para evitar que el resto de caballos se meta con ella por estar maltrecha. Marta y Diana no dudaron en asumir su adopción para volcarse en su recuperación. Como símbolo de esta nueva oportunidad, le han puesto temporalmente el nombre de Dese acortando el nombre con el que figuraba en su registro, Deseada.
Así, una tragedia provocada por el fuego se ha transformado en una historia de supervivencia, con el rescate de Dese como el gran faro de esperanza entre la ceniza.
Incendios en Cáceres: una preocupación constante
Cáceres ha registrado en la tarde de este jueves el cuarto fuego en apenas siete días en el término municipal de la ciudad. La zona de la Ribera del Marco fue el escenario de este último incendio, que comenzó alrededor de las 19:00 horas. Las causas aún son desconocidas, pero la rápida respuesta de los bomberos del Sepei y del Plan Infoex de la Junta de Extremadura fue crucial para controlar las llamas.
La zona afectada tenía importantes pastizales sin desbrozar, lo que complicó la tarea de los bomberos. A pesar de la cercanía del fuego con una antigua vivienda, donde aún había animales, se logró evitar daños mayores. «Cuando el vecino nos avisó de las llamas, vinimos corriendo. El incendio era importante y asustaba mucho. Pensábamos que iba a quemarnos todo el terreno y las edificaciones», cuenta una de las propietarias.
Gracias a la rápida acción de los dueños, las gallinas y caballos en la zona fueron evacuados a tiempo. «Ha venido y se los ha llevado rápido», cuentan los bomberos. A pesar del susto, el huerto de los dueños se salvó de milagro, gracias al desbroce previo que realizaron en las inmediaciones de su terreno.

