Hasta hace poco, el término Newcastle en Valladolid evocaba principalmente la ciudad inglesa o su equipo de fútbol. Sin embargo, en 2026, este nombre ha adquirido un significado completamente distinto para las granjas avícolas de la provincia. La enfermedad de Newcastle causada por el Paramyxovirus aviar tipo 1 (APMV-1) ha emergido como una amenaza seria para la industria avícola local.
La situación se ha agravado con la confirmación de un sexto foco en una granja de Olmedo sumándose a los cinco ya detectados en la provincia. Este nuevo brote, localizado en una explotación de gallinas ponedoras, ha puesto en alerta máxima a las autoridades sanitarias y al sector avícola de Castilla y León.
Un brote que se expande rápidamente
El nuevo foco en Olmedo afecta a aproximadamente 301.191 gallinas ponedoras todas ellas vacunadas contra la enfermedad. La sospecha inicial surgió el 23 de junio cuando se observó una disminución del 5% en la producción de huevos y un ligero aumento en la mortalidad de las aves.
Los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Castilla y León actuaron rápidamente, tomando muestras que fueron analizadas en el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete. Las pruebas confirmaron la presencia de una cepa velogénica del virus, conocida por su alta virulencia. Esta variante obliga a la aplicación inmediata de protocolos sanitarios estrictos, según la normativa europea.
Medidas de contención y vigilancia
Ante la confirmación del brote, se implementaron medidas urgentes para contener la propagación del virus. La explotación afectada fue inmovilizada de inmediato, prohibiendo cualquier movimiento de personas, vehículos o materiales que pudieran facilitar la transmisión.
Además, se inició una investigación epidemiológica para determinar el origen del brote y analizar los posibles vectores de contagio. Paralelamente, se procedió al vacío sanitario completo de la granja, incluyendo la destrucción de los cadáveres de las aves, el pienso y otros materiales potencialmente contaminados.
Las autoridades también establecieron una zona de restricción alrededor del foco, con radios de protección de tres y diez kilómetros. Estas medidas buscan evitar la propagación de la enfermedad a otras explotaciones avícolas de la región.
La situación se agrava: nueve focos y más de 750.000 aves afectadas
El consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo informó sobre la declaración de tres nuevos focos de la enfermedad de Newcastle en Valladolid. Estos brotes, detectados desde el 1 de julio suman cerca de 300.000 aves afectadas y elevan el total de focos confirmados en la provincia a nueve.
Los nuevos brotes se localizan en Íscar con 142.000 aves afectadasSan Vicente del Palacio con 40.000 aves y Cogeces del Monte con 119.600 aves. En total, la cifra de aves afectadas asciende a 752.987 de las cuales 560.383 son gallinas ponedoras y 192.604 pollos de carne.
Fernández Carriedo subrayó que la enfermedad de Newcastle es extraordinariamente contagiosa entre las aves aunque aclaró que no representa un riesgo para la salud pública humana. La Junta de Castilla y León ha aprobado una asignación económica de 1,5 millones de euros para afrontar los gastos derivados de las actuaciones de control.
Las medidas de protección implementadas incluyen protocolos de desinfección y procedimientos de vaciado ensayados en crisis previas, como la gripe aviar. Estas acciones buscan garantizar que la enfermedad no se extienda y minimizar el impacto en el sector avícola de la región.


