En la tarde del 28 de agosto de 2026, Santiago del Estero se vistió de luto por la pérdida de un hombre que dedicó su vida a los animales. Eduardo Groh Riemersma, conocido cariñosamente como El Polaco falleció tras un trágico accidente vial. Su muerte dejó un vacío en la comunidad proteccionista y en el corazón de los vecinos que conocieron su labor desinteresada.
El Polaco era una figura reconocida en la capital santiagueña, no solo por su trabajo en el refugio El Montecito de los Canichones sino también por su incansable lucha contra el maltrato y abandono de animales. Su historia es un testimonio de cómo una segunda oportunidad puede transformarse en una misión de vida.
Un accidente que cambió su destino
La vida de Eduardo Groh Riemersma tomó un rumbo inesperado el 5 de mayo de 1998, cuando sufrió un grave accidente que lo dejó al borde de la muerte. Tras una larga rehabilitación, sintió que estaba en deuda con la vida y decidió dedicarse a una causa que le permitiera saldar esa deuda.
Fue entonces cuando conoció a Beethoven un perro mestizo que había sobrevivido a un atropello que le arrebató a su madre y hermanos. La coincidencia de sus historias marcó el inicio de una misión que lo acompañaría por el resto de su vida. A partir de ese momento, Eduardo comenzó a rescatar perros abandonados, convirtiéndose en un referente del proteccionismo animal en Santiago del Estero.
El Montecito de los Canichones: un refugio de esperanza
Bajo el nombre de El Montecito de los Canichones Eduardo Groh Riemersma creó un refugio que se convirtió en un símbolo de esperanza para los perros abandonados. Allí, dedicó años de su vida al rescate, cuidado y recuperación de estos animales, brindándoles un hogar y una segunda oportunidad.
Su labor no se limitaba al refugio. Eduardo solía repartir bolsones de alimentos en el barrio Belgrano, donde residía, y participaba activamente en casos de maltrato animal. Su nombre se convirtió en sinónimo de compromiso y dedicación en la lucha por los derechos de los animales.
Un legado que perdura
La noticia de su muerte conmocionó a la comunidad santiagueña y a todos aquellos que conocieron su trabajo. En las redes sociales, amigos, vecinos y proteccionistas compartieron mensajes de despedida y homenaje, recordando su enorme compromiso con los animales.
«Hoy Santiago perdió al ángel de los perros», expresó uno de sus amigos, Martín Cabral, guardavidas y compañero de lucha. La pérdida de Eduardo Groh Riemersma dejó un vacío en la comunidad, pero su legado perdurará en el corazón de aquellos que conocieron su labor y en los perros que encontró un hogar gracias a su dedicación.
Su historia es un recordatorio de cómo una sola persona puede marcar la diferencia en la vida de muchos. Eduardo Groh Riemersma, El Polaco, será recordado como un héroe silencioso que dedicó su vida a rescatar a los más vulnerables, dejando un legado de amor y compasión que trasciende su partida.



