En el panorama europeo, los canes italianos se han convertido en los protagonistas indeseados de un fenómeno preocupante: las fugas de mascotas. Un estudio realizado por Kippy entre marzo y mayo de 2026 ha puesto de manifiesto que el 50% de las fugas registradas en Europa ocurren en Italia, superando ampliamente a países como Francia y Alemania.
Este análisis, basado en datos de más de 4.000 mascotas, no solo revela la magnitud del problema, sino que también desmiente algunos mitos arraigados sobre el comportamiento de nuestros compañeros de cuatro patas. A continuación, exploramos los factores clave que influyen en estas fugas y cómo podemos prevenirlas.
El fenómeno de las fugas en Italia
Italia no solo lidera las estadísticas de fugas en Europa, sino que también desafía la creencia popular de que los gatos son los más propensos a desaparecer. Según los datos, los canes se alejan de sus hogares un 43% más que los felinos, un dato que subraya la necesidad de adoptar medidas preventivas específicas para esta especie.
El estudio también revela diferencias significativas entre regiones. El norte de Italia, en particular, concentra la mitad de las segnalazioni nacionales, con el Veneto a la cabeza, seguido de cerca por PiemonteLombardiaEmilia-Romagna y Liguria. Esta distribución geográfica sugiere que factores como la densidad de población canina y la presencia de áreas suburbanas y rurales podrían estar influyendo en estos números.
Factores clave en las fugas de canes
El estilo de vida y las características físicas de los canes juegan un papel crucial en su tendencia a escapar. Los canes que viven principalmente al aire libre tienen tres veces más probabilidades de alejarse de su entorno doméstico en comparación con aquellos que viven en apartamentos. Además, los canes que pesan más de veinte kilos generan cuatro veces más alertas de fuga que los canes de menos de cinco kilos.
Las razas también son un factor determinante. Entre los canes, las razas de trabajo y pastoreo como el Border Collie el Jack Russell y el Siberian Husky lideran las estadísticas de fugas. Estas razas, conocidas por su energía y necesidad de estimulación constante, requieren un entorno que satisfaga sus necesidades físicas y mentales para evitar que busquen escape.
En el caso de los gatos, las razas más propensas a escapar son el Siamese y el Maine Coon conocidas por su fuerte identidad territorial y su curiosidad innata. Sin embargo, a pesar de esto, los gatos escapan menos que los canes, lo que desafía la percepción tradicional de que los felinos son más independientes y propensos a desaparecer.
Momentos críticos y cómo actuar
Contrariamente a la creencia popular, las fugas no ocurren principalmente de noche o durante los fines de semana. Solo el 7% de las alertas se registran entre las 22:00 y las 6:00 horas. Los momentos de mayor riesgo son alrededor de las 8:00 de la mañana y a inicio de la tarde, coincidiendo con las rutinas familiares de salida o regreso.
En caso de que un can escape, es crucial mantener la calma. Rincorrerlo o gritar puede ser interpretado como un juego o una señal de peligro, lo que podría llevar al animal a alejarse aún más. En su lugar, es recomendable identificar el último punto de avistamiento y dejar allí un objeto familiar, como un juguete o una prenda de ropa, que pueda servir como un richiamo olfattivo para guiar al can de vuelta a casa.
Además, es fundamental alertar inmediatamente a los veterinarios, caniles y gattili de la zona para ampliar la red de búsqueda y aumentar las posibilidades de encontrar al animal perdido. La rapidez y la organización son clave en estos momentos críticos.
Entender los factores que influyen en las fugas de mascotas y adoptar medidas preventivas adecuadas puede marcar una gran diferencia. Conocer los perfiles de riesgo, los momentos críticos y las técnicas de búsqueda efectivas es esencial para garantizar la seguridad y el bienestar de nuestros compañeros de cuatro patas.



