En un Camino de Santiago cada vez más diverso, dos profesoras gallegas están abriendo nuevas rutas para quienes desean peregrinar con sus mejores amigos de cuatro patas. Andrea Álvarez y Susana Pérez, originarias de Vigo, han organizado durante cinco años rutas jacobeas exclusivas para dueños y sus perros, creando una comunidad única de peregrinos de dos y cuatro patas.
El pasado 14 de julio de 2026, 17 peregrinos de distintas partes de España, e incluso una participante de Brasil, llegaron a la plaza del Obradoiro con sus 15 mascotas. Esta novena ruta, que comenzó el 9 de julio, recorrió el itinerario portugués en cinco etapas, partiendo desde Vigo. Entre los canes participantes había razas tan diversas como un bulldog francés, un border collie, un perro de agua, un pomeranian, un beagle y varios mestizos.
El origen de una aventura compartida
La historia de estas rutas comenzó cuando Andrea y Susana, ambas apasionadas por los animales, se conocieron a través de las redes sociales. Andrea había realizado el Camino con sus padres y Susana lo había hecho en solitario con sus perros. Fue en agosto de 2026 cuando decidieron organizar su primera ruta juntos, una iniciativa que ha crecido constantemente desde entonces.
«El Camino nos une a las personas y los perros crean manada», afirma Andrea, orgullosa propietaria de un boxer. La clave de su éxito ha sido la planificación meticulosa, asegurando alojamientos que acepten mascotas y evitando problemas con otros peregrinos. «Hemos hecho nueve veces el Camino con peregrinos de dos y cuatro patas», destaca Susana.
Los desafíos de peregrinar con mascotas
Organizar una peregrinación con animales no está exento de dificultades. Uno de los mayores retos es encontrar alojamiento. «Nosotros ya conocemos la ruta y la acogida, Sin embargo, admite que en algunas localidades, como Padrón, les cuesta mucho encontrar sitios donde pasar la noche, por lo que suelen pernoctar en A Escravitude.
El Camino Francés suele ser más acogedor para los perros, ya que muchos alojamientos están gestionados por gente local que está más habituada a recibir peregrinos con mascotas. En cambio, el itinerario portugués, que está experimentando un auge reciente, parece ofrecer cada vez más facilidades. «Esta vez paramos en una cafetería en el último tramo y nos permitieron entrar con los perros sin problema», comenta Andrea.
Anécdotas y soluciones creativas
Las rutas de Andrea y Susana están llenas de anécdotas, como la de un grupo de peregrinos que vino de Madrid en tren y se quedó atrapado en Ourense debido a un cambio de tren en O Irixo. «No podían venir a Vigo en autobús porque no permitían viajar con animales», relata Andrea. «
La mayoría de los participantes suelen viajar en sus propios coches o compartir vehículo con otros peregrinos de su misma localidad. Esta flexibilidad ha permitido que la comunidad de peregrinos con mascotas siga creciendo, demostrando que, aunque cuesta un poco, cada vez se puede viajar más con las mascotas e incluirlas en los planes.
El Camino de Santiago como experiencia transformadora
El Camino de Santiago no solo es una ruta de peregrinación, sino también una experiencia de autoconocimiento y transformación. Mary Frances Attías, una fotógrafa dominicana, ha capturado esta esencia en su libro «Luces y Sombras. Un recorrido hacia Compostela», donde integra imágenes y reflexiones sobre su viaje.
«El haiku es una composición poética de origen japonés que consta de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente», según la definición de la RAE. Attías utiliza este formato para compartir sus reflexiones, que oscilan entre lo que se mira y lo que se siente, proponiendo una mirada interna sobre el viaje como proceso de autoconocimiento y creación.
Su libro, cuya venta es a favor de la Fundación TimeArte, ha generado interés en República Dominicana, donde se han organizado tres actividades en centros culturales diferentes para presentarlo. La primera fue el 14 de julio en la Galería de Arte San Ramón, seguida de una presentación el 22 de julio en el Centro Cultural Banreservas y un conversatorio el 29 de julio en el Museo de la Catedral.
Estas iniciativas, tanto las rutas de Andrea y Susana como el libro de Attías, reflejan cómo el Camino de Santiago sigue siendo una fuente de inspiración y conexión, tanto para humanos como para sus fieles compañeros de cuatro patas.



