El abandono de mascotas en España sigue siendo un problema persistente que no muestra signos de mejora significativa. Según el informe ‘Él nunca lo haría’ de la Fundación Affinity en 2026 se registraron 285.000 entradas de animales en protectoras, una cifra ligeramente inferior a la de 2026, pero que indica un estancamiento más que una mejora real.
De estos animales, 169.000 fueron perros y 116.000 gatos, lo que refleja una situación preocupante. España se mantiene como el país europeo con mayor abandono de animales, según el estudio. Entre los motivos principales se encuentran las camadas no deseadas, la pérdida de interés por el animal, cambios de domicilio, el fin de la temporada de caza y problemas de comportamiento.
La situación actual y las cifras alarmantes
Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity destaca la importancia de la colaboración de las entidades protectoras para realizar este estudio. ‘Año tras año, dedican tiempo a responder y compartir sus datos, lo que permite un análisis riguroso de la realidad del abandono, la pérdida y la adopción en España’, afirma.
Desde la Dirección General de Animales (DGA) dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, se informa que actualmente no existe una estadística oficial sobre el abandono en España. Los únicos datos disponibles son los recopilados por la Fundación Affinity, aunque no tienen carácter oficial. Sin embargo, se está trabajando en la elaboración de una estadística nacional sobre la protección animal para tener datos fiables en el futuro.
La Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales
La Ley 7/2026 contempla el abandono simple de ejemplares como una infracción grave con multas que van desde los 10.000 hasta los 50.000 euros. Además, establece sanciones por incumplimiento de obligaciones que resulten en la muerte del animal, así como por el sacrificio no autorizado, con multas que pueden llegar hasta los 200.000 euros.
La ley también castiga el no comunicar la desaparición de una mascota en un plazo máximo de 48 horas, considerando esto como abandono. Las multas por este incumplimiento pueden oscilar entre los 500 y los 10.000 euros.
El impacto en las protectoras y la necesidad de apoyo
Las protectoras enfrentan una elevada presión asistencial y una falta de recursos que incrementan el riesgo de fatiga por compasión un fenómeno ligado al estrés y el agotamiento crónico. Aunque existe una red de apoyo, esta no siempre es suficiente. Según los datos, la media de voluntarios por entidad es de 29,1, pero casi cuatro de cada diez entidades no tienen ningún empleado remunerado y aproximadamente la mitad dispone de menos de diez voluntarios.
Isabel Martín Gómez, directora de la Protectora Huellas de Ávila, señala que se ha notado un descenso en los abandonos clásicos, como los que ocurren en la calle o en gasolineras durante las vacaciones. Esto se debe en parte a la Ley 7/2026 que ha contribuido a que todos los animales estén identificados y a que los dueños puedan ser multados si abandonan a sus mascotas.
Además, las multas pueden incrementarse por normativas municipales o autonómicas que cobran tasas adicionales por dejar escapar al perro o por su recogida. La responsabilidad de las clínicas veterinarias también ha aumentado, ya que están obligadas a poner los chips de identificación y la vacuna antirrábica, lo que ha ayudado a evitar el abandono despiadado de animales y a incrementar la concienciación ciudadana.
Sin embargo, aún persisten problemas con los animales de áreas rurales o de zonas de trabajo que nunca fueron al veterinario, ya que estos siguen contando como abandono al no tener un chip. Martín Gómez recomienda recurrir a la adopción de animales de las protectoras si se desea regalar una mascota, asegurando que siempre habrá alguno que se adapte a las necesidades personales o familiares.


