La futura normativa europea sobre perros y gatos ha desatado un intenso debate en Extremadura antes incluso de su entrada en vigor. El Parlamento Europeo ha aprobado las primeras reglas comunes para regular la cría, alojamiento, trazabilidad, importación y manipulación de estos animales, aunque aún falta la aprobación formal del Consejo de la UE para su aplicación.
Esta normativa, presentada por Bruselas como una herramienta para combatir abusos y el comercio ilegal de cachorros, ha generado un pulso entre el sector cinegético y las entidades de protección animal en la región. La Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza) ve en ella un riesgo para las rehalas, podencos y perros de muestra, mientras que las organizaciones de defensa animal la consideran un avance necesario para garantizar el bienestar de los animales.
El conflicto por la definición de bienestar animal
Uno de los puntos más controvertidos es la definición de bienestar animal que establece el reglamento. Según el texto, este concepto se vincula al estado físico y mental del animal, su nutrición, entorno, salud, comportamientos y experiencias mentales positivas.
José María Gallardo, presidente de Fedexcaza, ha calificado la normativa de «absoluta bazofia animalista», argumentando que introduce conceptos subjetivos difíciles de objetivar. «¿Qué es la ausencia de experiencias negativas? La caza o el enfrentamiento de un perro de presa con un jabalí pueden considerarse experiencias negativas», señala Gallardo.
Por otro lado, María Manglano, veterinaria y vicepresidenta de la Asociación para la Defensa de los Animales (ADANA) en Badajoz, defiende que el concepto de bienestar animal no es subjetivo. «Existe la Ciencia del Bienestar Animal, que estudia el estado físico y mental de los animales en relación con su entorno. Utiliza indicadores fisiológicos, conductuales y cognitivos para medir dolor, estrés, miedo, placer o capacidad de expresar comportamientos naturales», explica Manglano.
Perros de caza y excepciones
La normativa contempla excepciones para ciertos perros de trabajo, como los vinculados a servicios militares, policiales y aduaneros, o los relacionados con la ganadería y la trashumancia. Sin embargo, no incluye una excepción específica para los perros de caza, lo que Fedexcaza interpreta como una exclusión deliberada del sector.
Gallardo advierte que «con este reglamento sería muy difícil que las rehalas puedan sobrevivir, con la importancia que tienen para el control de las poblaciones de ungulados silvestres». Manglano, en cambio, sostiene que las necesidades de los perros «no dependen en absoluto de su actividad» y que ninguna tradición debe estar por encima de los criterios mínimos de cuidado.
Restricciones y controles
El texto aprobado también prohíbe mantener perros o gatos atados durante más de una hora, salvo durante un tratamiento médico o durante la participación en espectáculos, exposiciones y competiciones. Fedexcaza subraya que los animales de rehalas pueden permanecer sujetos durante desplazamientos o concentraciones por razones de seguridad.
Además, la norma refuerza el control sobre la venta online y la entrada de animales desde fuera de la UE. Los anuncios de perros y gatos deberán acreditar la identificación del ejemplar y pasar por un sistema europeo de verificación con un código. También establece límites en la cría, como el número máximo de camadas por hembra y la prohibición de reproducción entre familiares.
Gallardo asegura que Fedexcaza no cuestiona el control de la comercialización profesional, pero advierte de que el texto puede afectar a prácticas habituales entre cazadores. Manglano, por su parte, considera que la trazabilidad es clave para combatir el abandono y el maltrato animal.



