Actualizado 13 July 2026. En una serie de ceremonias celebradas el 9 – 10 July, tres perros llamados Molly, Lani y Sunny fueron oficialmente incorporados al Programa nacional de perros de tribunal. Estas mascotas han sido asignadas para trabajar en las registradurías del Federal Circuit and Family Court of Australia en Sydney y Newcastle, con el objetivo de ofrecer apoyo emocional a personas que atraviesan procesos judiciales. La llegada de estos animales responde a una estrategia más amplia para hacer que las audiencias sean menos intimidantes y para facilitar que testigos y litigantes puedan participar con mayor tranquilidad.
El programa y su expansión reciente
El Programa nacional de perros de tribunal amplió su alcance este año mediante una alianza con Guide Dogs NSW/ACT. Desde su lanzamiento en 2026, cuando empezó a operar en las registradurías de Melbourne y Hobart, el programa ha mostrado resultados positivos que motivaron su extensión a Nueva Gales del Sur. La propuesta es crear espacios judiciales más sensibles al trauma y reducir la ansiedad que experimentan los usuarios del sistema, especialmente durante entrevistas, declaraciones y comparecencias. La estrategia combina selección, formación especializada y la presencia constante de perros entrenados para ser una fuente de calma y seguridad.
Los nuevos integrantes: financiación y formación
Las tres nuevas perras fueron financiadas por la Law Society of New South Wales y entrenadas por el equipo de Guide Dogs NSW/ACT dentro de su Therapy Dog Program. El jefe del FCFCOA, William Alstergren AO, destacó el compromiso de la sociedad legal al apoyar estas incorporaciones, subrayando la recepción positiva que el programa tuvo en otros estados. Por su parte, la presidenta de la Law Society of NSW, Jennifer Ball, señaló que la evidencia sobre los efectos beneficiosos de contar con perros en entornos legales está bien documentada y que la iniciativa ayuda a garantizar que los testimonios sean más claros y fiables.
Resultados de la encuesta sobre el impacto
Una encuesta aplicada a usuarios del tribunal en Melbourne y Hobart reflejó un respaldo mayoritario al programa: 100% de los encuestados tuvo una percepción positiva sobre la presencia del perro y 100% se sintió apoyado. Otros hallazgos incluyeron que el 78% se sintió más relajado, el 77% menos nervioso, el 66% más feliz, el 52% más seguro, el 40% capaz de pensar con mayor claridad y el 35% con mayor facilidad para expresarse. Estos datos sostienen la hipótesis de que el acompañamiento animal mejora la experiencia procesal y la capacidad de ofrecer testimonios coherentes.
Selección y rol de los perros en sala
Dentro del Therapy Dog Program, se evalúa a los animales por temperamento y respuesta al estrés; no todos los perros son aptos para convertirse en un perro de tribunal. Samantha O’Keefe, líder del equipo de terapia en Guide Dogs NSW/ACT, explica que los perros seleccionados aportan compañía, consuelo y, en ocasiones, un abrazo que ayuda a regular la ansiedad. Su formación se centra en la permanencia calmada en entornos concurridos, la interacción apropiada con personas en situación de vulnerabilidad y el manejo de estímulos impredecibles propios de un entorno judicial.
Beneficios fisiológicos y testimonios reales
La literatura sobre animales de apoyo muestra que interactuar con perros reduce el cortisol —la hormona del estrés— y aumenta la producción de oxitocina, que favorece la calma y la claridad mental. Historias recogidas en tribunales ilustran este efecto: usuarios que estuvieron acompañados por perros como Zoey y Poppy relatan que la presencia canina les permitió distraerse positivamente, reducir la tensión y afrontar las audiencias con mayor serenidad. Abogados también han notado cómo la vista de un perro entrenado atenúa la rigidez previa a ingresar a la sala, generando una atmósfera más humana.
Perspectivas y próximos pasos
Con la incorporación formal de Molly, Lani y Sunny a las registradurías de Sydney, Parramatta y Newcastle en 2026, se espera que más personas se beneficien de este acompañamiento. El proyecto demuestra que pequeñas modificaciones en los procedimientos judiciales pueden producir cambios notables en la experiencia de las partes implicadas. La intención es promover una justicia más accesible y compasiva que atienda tanto la dimensión legal como el bienestar emocional de quienes participan en procesos judiciales.