En las últimas semanas un video se ha difundido rápidamente en diversas plataformas, mostrando a un extraño habitante del fondo marino desplazándose como si fuera una pequeña criatura terrestre. El protagonista es el pez murciélago de labios rojos (Ogcocephalus darwini), una especie endémica de las Islas Galápagos que ha despertado la curiosidad tanto de buceadores como de amantes de la naturaleza.
Lo que ha generado mayor asombro es su forma de locomoción: en lugar de nadar, este pez emplea sus aletas pectorales como si fueran patas caminando sobre el sustrato arenoso y rocoso de los arrecifes. El clip muestra al animal avanzando lentamente, también conocido como locomoción bentónica una técnica poco frecuente entre los peces.
Morfología y adaptación única
El pez murciélago de labios rojos se caracteriza por una cabeza aplanada y unas protuberancias que asemejan unas águilas. Sus labios, de un vibrante color rojo, destacan sobre un cuerpo mayoritariamente pardo y moteado, proporcionando un símbolo visual inconfundible. Estas estructuras no sólo sirven para la identificación, sino que forman parte de su mecanismo de captura de presas, actuando como una trampa visual para los organismos que se acercan.
Locomoción bentónica
Las aletas pectorales del pez están modificadas: son gruesas, con una base robusta y terminan en una especie de «dedos» que le permiten ejercer presión sobre el sustrato. Con este aparato, el pez realiza pequeños pasos, arrastrándose y girando como si fuera una úlcera. Este modo de desplazamiento le resulta ventajoso en ambientes con corrientes suaves, pues le permite explorar grietas y hendiduras donde se esconden sus presas, como pequeños crustáceos y gusanos marinos.
Habitat en las Islas Galápagos
Esta especie se encuentra exclusivamente en las aguas que rodean el archipiélago de Galápagos localizado a unos 972 km de la costa ecuatoriana en el Océano Pacífico. Prefiere zonas de profundidad intermedia, entre 20 y 150 metros, donde el lecho marino es predominantemente arenoso con presencia de arrecifes de coral y rocas volcánicas. La claridad del agua en estas regiones permite que el ambiente sea ideal para la observación subacuática, facilitando que investigadores y buceadores capturen estas inusuales escenas.
El clima oceánico de Galápagos, con sus variaciones de temperatura y corrientes, crea un ecosistema rico y diverso. El Ogcocephalus darwini ha evolucionado para explotar un nicho específico: la caza en el fondo, donde su camiño silencioso le brinda una ventaja depredadora frente a criaturas que dependen del movimiento para detectar amenazas.
El video que cautivó las redes
El contenido visual surgido de una inmersión realizada en septiembre de 2026 se viralizó en cuestión de horas. Los usuarios describieron la escena como «poco menos que un pez maquillado» y «una criatura que parece caminar con sus propias piernas». La repercusión en las plataformas sociales impulsó una nueva ola de interés en la fauna de Galápagos, generando debates sobre la adaptación evolutiva y la necesidad de proteger estos hábitats únicos.
Este fenómeno digital también resaltó la importñancia de la divulgación científica basada en observaciones directas. Al difundir un video auténtico, se motiva a la audiencia a conocer más sobre especies poco estudiadas y a valorar la biodiversidad marína, especialmente en regiones tan emblemáticas como las Islas Galápagos.



