El zoo de Santillana del Mar ha ampliado su colección con la llegada de dos capibaras los roedores más grandes del mundo. Estos animales, originarios de América del Sur, comparten su nuevo hogar con una pareja de maras patagónicas conocidas también como liebres patagónicas.
Los visitantes pueden observar a estos animales todos los días desde las 9:30 horas hasta el anochecer en un recinto especialmente diseñado para replicar su hábitat natural. Este espacio incluye una piscina y una extensa pradera de césped, elementos clave para recrear el ambiente de las riberas y humedales sudamericanos donde estas especies han evolucionado durante millones de años.
Características únicas de los capibaras
Los capibaras son conocidos por su tamaño impresionante: un adulto puede pesar entre 50 y 65 kilogramos y superar el metro de longitud. Su aspecto corpulento, con patas cortas, cabeza ancha y hocico cuadrado, los distingue claramente de otros roedores como ratones o cobayas, aunque comparten el mismo orden zoológico.
Estos animales son semiacuáticos y nunca se alejan demasiado del agua. Sus patas presentan una ligera membrana interdigital que los convierte en nadadores extraordinarios capaces de permanecer sumergidos durante varios minutos para escapar de depredadores o regular su temperatura corporal. Su nariz, ojos y orejas están situados en la parte alta de la cabeza, lo que les permite mantenerse casi completamente sumergidos mientras perciben el entorno.
Los capibaras son herbívoros y en estado salvaje pastan al amanecer y al atardecer, cuando el calor es más soportable. Consumen grandes cantidades de gramíneas acuáticas, hierbas ribereñas y plantas flotantes. Sus incisivos no dejan de crecer a lo largo de su vida, lo que hace del pastoreo una necesidad tanto nutricional como anatómica.
Poseen un sistema digestivo con fermentación cecal, similar al de los caballos, que les permite extraer nutrientes de vegetales fibrosos de difícil digestión. Parte de este proceso lo completan mediante la ingesta de sus propias heces blandas, un comportamiento normal en la especie aunque pueda sorprender a los visitantes.
Las maras patagónicas: compañeros de hábitat
Las maras patagónicas, también conocidas como capibaras de las pampas, comparten el recinto con los capibaras. Aunque no guardan relación directa con estos últimos, su apodo sugiere una semejanza. Estas maras son roedores sudamericanos de morfología distinta: largas patas traseras de aspecto casi ungulado, cuerpo esbelto y orejas grandes que recuerdan a las de un ciervo.
Originarias de las llanuras abiertas y áridas del sur de Argentina, las maras dependen de su velocidad para defenderse de los depredadores, llegando a alcanzar los 45 kilómetros por hora en carrera. A diferencia de los capibaras, las maras forman parejas monógamas estables para toda la vida, un rasgo poco común entre los roedores.
La convivencia entre ambas especies en el mismo recinto no es casual. Sus nichos ecológicos son complementarios: los capibaras utilizan preferentemente las zonas húmedas y la piscina, mientras que las maras tienden a frecuentar las áreas más secas y abiertas. Sus dietas son similares, ambas especies son herbívoras de pastoreo, y su temperamento tranquilo hace compatible la cohabitación sin generar estrés.
Adaptación y futuro en el zoo
El zoo de Santillana espera que la pareja de capibaras forme el núcleo inicial de un grupo más numeroso en el futuro. Estos animales son conocidos por su carácter dócil y calmado, y son curiosos con las personas, lo que facilita su adaptación a su nuevo entorno.
La llegada de estos animales no solo enriquece la colección del zoo, sino que también ofrece a los visitantes la oportunidad de aprender sobre estas especies fascinantes y sus hábitats naturales. La combinación de capibaras y maras patagónicas crea un ecosistema diverso y educativo dentro del recinto.

