El abandono animal es una realidad que va más allá de los perros y gatos. A menudo, animales exóticos o de granja terminan siendo desechados cuando dejan de ser ‘adorables’ o prácticos. Uno de estos casos es el de Bacon, un pequeño cerdo que fue abandonado el 12 de julio frente a una granja educativa en Jonquières, cerca de Compiègne, en la región francesa de Oise.
Cuando los responsables del centro lo encontraron, solo llevaba consigo un biberón y una bolsa de galletas. Esta impactante escena marcó el inicio de una nueva vida para un animal que, a pesar de su corta edad, ya había sido dejado atrás por quienes deberían haberlo cuidado.
Un abandono que indignó a la comunidad
Delphine Lebeau, una de las responsables de la granja, expresó su indignación ante este acto de crueldad. ‘Adoptas por capricho, le pones un nombre para hacer sonreír a la gente y se deshacen de él como si fuera un objeto indeseado’, denunció. Este caso no es aislado; durante los diez años de actividad de la granja, han encontrado otros animales abandonados, pero el de Bacon resultó especialmente difícil de aceptar.
El pequeño cerdo llegó con miedo y poco acostumbrado a su nueva situación. Sin embargo, poco a poco comenzó a adaptarse a su nuevo hogar. Ahora pasa los días entre la paja de su recinto y un peluche de grandes dimensiones que se ha convertido en su compañero inseparable.
La solidaridad que salvó a Bacon
La llegada de Bacon supuso nuevos gastos para la granja. Fue necesario preparar un espacio adecuado para él y afrontar su castración un procedimiento costoso. Para cubrir estos gastos, el centro puso en marcha una campaña de recaudación a través de Leetchi. La respuesta no se hizo esperar: en sus primeros días, la campaña consiguió reunir 1.200 euros procedentes de 67 donantes. Para finales de julio, ya había alcanzado el objetivo previsto con 74 personas colaborando.
Gracias a esta muestra de solidaridad, Bacon, ahora apodado Georges, disfruta de una segunda oportunidad en la granja, rodeado de cuidados y con su inseparable peluche como compañero. Su historia se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el abandono animal y en un recordatorio de la importancia de la responsabilidad al adoptar una mascota.



