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8 octubre 2026

Nuevo fósil de gavial sin hocico encontrado en la formación Mokattam

Un fósil sin nariz revela una especie de cocodrilo que habitó Egipto cuando la zona era un mar poco profundo

Nuevo fósil de gavial sin hocico encontrado en la formación Mokattam

Un equipo internacional de paleontólogos ha identificado una nueva especie de cocodrilo extinto a partir de un cráneo recuperado hace casi un siglo en el norte de Egipto. El fósil, que data de aproximadamente 45 millones de años, proviene de la Formación Mokattam la misma roca caliza que sirvió para tallar la famosa Gran Esfinge de Guiza. Lo sorprendente es que el cráneo carece de la punta del hocico, una característica que recuerda la ausencia de nariz de la monumental escultura.

El hallazgo y su contexto geológico

Los restos fueron descubiertos en la década de 1920 durante excavaciones orientadas a extraer bloques para la construcción de monumentos faraónicos. En su momento, el cráneo fue catalogado como perteneciente al género Tomistoma un grupo de gaviales actuales. Décadas después, el investigador Paul Burke del Museo Sueco de Historia Natural, junto a colegas de Reino Unido, Alemania y Egipto, volvió a analizar el espécimen usando tomografía computarizada de alta resolución. Esta tecnología reveló diferencias estructurales que llevaron a la creación de un nuevo género: Herugavialis cairensis.

Características singulares de Herugavialis cairensis

El animal presenta un hocico largo y estrecho típico de los gaviales, pero la ausencia de su extremo anterior lo distingue de sus parientes vivos. Además, las órbitas oculares son notablemente salientes, lo que sugiere una visión adaptada a la caza en aguas poco profundas. Las extremidades son más reducidas que en otros crocodilos, indicando un estilo de vida mayormente acuático. Los dientes, afilados y numerosos, apuntan a una dieta basada en peces pequeños coincidiendo con la abundancia de restos marinos hallados en la misma formación.

Implicaciones para la paleobiología del Mediterráneo

El descubrimiento amplía el registro fósil de los gaviales cuya distribución en el pasado abarcó gran parte del antiguo Mediterráneo. Durante millones de años, esa zona albergó una diversidad significativa de crocodilos de hocico alargado, que fluctuó según los cambios climáticos y las variaciones del nivel del mar. Aproximadamente hace 6 millones de años, la desecación del Mediterráneo provocó la desaparición total de estos reptiles en la región. El hallazgo de Herugavialis cairensis aporta una pieza más al rompecabezas de cómo y por qué desaparecieron estas especies.

Vínculo simbólico con la Gran Esfinge

Los investigadores notaron la curiosa coincidencia entre la pérdida de la punta del hocico del fósil y la ausencia de nariz en la Esfinge. Inspirados por esta paralela, el nombre del nuevo taxón rinde homenaje al dios egipcio Heru, posible modelo para la criatura que inspiró la enigmática escultura. Aunque la idea de que la propia Esfinge pueda contener más fósiles de este tipo es tentadora, los científicos descartan cualquier intervención que implique desmantelar el monumento.

En la actualidad, los únicos gaviales que persisten son el Gavialis gangeticus y el Tomistoma schlegelii ambos en grave peligro de extinción debido a la sobrepesca de sus presas. El hallazgo de Herugavialis cairensis subraya la larga historia evolutiva de este grupo y la fragilidad de sus hábitats, tanto en el pasado como en el presente.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.