En los últimos años, la crueldad contra los animales ha cobrado una mayor atención social y jurídica en México. En Veracruz, la discusión se centró en una práctica particularmente cruel: el uso de sustancias tóxicas para acabar con la vida de perros, gatos y demás seres sintientes. La necesidad de una herramienta legal más específica llevó a los legisladores a plantear una reforma al Código Penal estatal, con el objetivo de garantizar una respuesta penal más contundente.
El Congreso de Veracruz aprobó la medida el pasado 6 de octubre con 48 votos a favor, sin abstenciones ni votos en contra, lo que refleja un consenso amplio entre los diferentes partidos. La iniciativa, presentada por la diputada de Morena Naomi Edith Gómez Santos, modificó el artículo 264 Quinquies, incorporando de manera explícita el envenenamiento animal al catálogo de circunstancias agravantes de los delitos de maltrato y crueldad contra los animales.
Detalles de la reforma y su impacto en las penas
La reforma no crea una categoría penal nueva ni altera los rangos ya existentes en los artículos 264 Ter y 264 Quáter. En su lugar, añade un supuesto que, cuando se comprueba el uso intencional de una sustancia tóxica, eleva la sanción en una mitad. Así, la pena mínima de seis meses a dos años de prisión por maltrato que cause sufrimiento o lesiones podría pasar a un rango de nueve meses a tres años. Si el acto provocara la muerte del animal, la pena de uno a tres años se incrementaría a uno y medio a cuatro años y medio, además de imponer multas y medidas de aseguramiento de los demás animales bajo custodia del infractor.
Es importante subrayar que la mera detección de un veneno no será suficiente para aplicar la agravante. La comisión dictaminadora precisó que debe acreditarse intencionalidad en el uso de la sustancia, así como una relación directa entre el tóxico empleado y el sufrimiento, lesiones o fallecimiento del animal. De esta forma, el marco legal evita sanciones automáticas y exige pruebas claras que demuestren la voluntad del agresor.
Casos que motivaron la iniciativa
El debate legislativo tomó fuerza tras el hallazgo de una decena de gatos envenenados en la zona de Buenavista Sur, Minatitlán. Las autoridades localizaron varios cadáveres con señales de intoxicación y, aunque el caso aún está bajo investigación, sirvió como ejemplo palpable de la gravedad de la conducta. Los legisladores citaron estos hechos para argumentar que la falta de una figura penal específica dificultaba la persecución eficaz de los responsables y dejaba a los animales sin la protección adecuada.
Además de las sanciones penales, el dictamen contempla la posibilidad de aplicar medidas reeducativas integrales a los infractores. Estas medidas, gratuitas y especializadas, buscan prevenir la reincidencia mediante programas de sensibilización sobre el respeto a los animales, considerados legalmente como seres sintientes bajo la normativa constitucional del estado.
Reacciones y perspectivas de los partidos políticos
El Grupo Legislativo de Morena destacó que el maltrato animal constituye una violación de derechos fundamentales y que la inclusión del veneno como agravante “jamás debe normalizarse”. Otros partidos coincidieron en que la reforma aporta claridad jurídica y refuerza la protección de los animales, al establecer un criterio objetivo para incrementar las penas sin requerir la prueba de circunstancias adicionales como la prolongación de la agonía.
Con la reforma lista para entrar en vigor al día siguiente de su publicación en la Gaceta Oficial del Estado, Veracruz se posiciona como uno de los estados mexicanos que avanza más rápidamente en la legislación de protección animal. Se espera que la medida sirva de precedente para otras entidades federativas y contribuya a una cultura de mayor respeto hacia los seres que comparten nuestro entorno.



