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5 octubre 2026

Entelodon en Lleida y nuevo registro de micromamíferos ibéricos: claves de la prehistoria

Un gigante prehistórico vuelve a la luz mientras miles de fósiles afinan la historia ambiental de Iberia.

Entelodon en Lleida y nuevo registro de micromamíferos ibéricos: claves de la prehistoria

Hace treinta millones de años, el territorio que hoy conocemos como Cataluña estaba dominado por una fauna muy distinta a la actual. En esa época, el Entelodon apodado popularmente «cerdo del infierno», vagaba por la cuenca del Ebro, dejando huellas que hoy solo se conservan en piedra.

El Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) ha identificado de forma definitiva restos óseos hallados en Rocallaura, cercano a Vallbona de les Monges, como pertenecientes al género Entelodon. El material analizado incluye fragmentos de mandíbula, un molar superior y un canino, elementos suficientes para catalogar el fósil como Entelodon sp. aunque la especie exacta sigue sin decidirse.

Características del entelodón catalán

Con una altura de hombro cercana a 1,35 m y un cráneo de 65 cm, este mamífero ostentaba una cabeza ancha sustentada por un cuello robusto. Sus mandíbulas, dotadas de músculos poderosos, albergaban una dentadura afilada que le permitía ser omnivoro y, en ocasiones, depredador de pequeños vertebrados.

Aunque su aspecto recuerda al de un jabalí, los estudios filogenéticos lo sitúan mucho más próximo a los hipopótamos y a los cetáceos que a los cerdos modernos. Pertenece al orden Artiodáctilos grupo que también incluye vacas y ballenas, lo que subraya la sorprendente diversidad evolutiva de este linaje.

Implicaciones del hallazgo

El descubrimiento no solo confirma la presencia de este gigante en la provincia de Lleida, sino que también rectifica atribuciones anteriores que confundían restos parciales con otras especies. Además, la reconstrucción científica del paisaje oligoceno de Rocallaura, elaborada por Jesús Gamarra, permite visualizar un entorno tropical de ríos y bosques húmedos donde el Entelodon se desplazaba con soltura.

El equipo del ICP continúa la excavación en yacimientos cercanos, como Talladell, con la expectativa de desenterrar más ejemplares que ayuden a precisar la evolución y la distribución geográfica de este grupo.

Una cronología refinada de la fauna ibérica

Paralelamente, un consorcio liderado por la Universidad Complutense de Madrid y la Estación Biológica de Doñana-CSIC ha analizado decenas de miles de fósiles procedentes de alrededor de 400 yacimientos ibéricos. El estudio, publicado en Earth-Science Reviews compila información de 322 especies de micromamíferos entre roedores, lagomorfos y eulipotélidos, cubriendo los últimos 25 millones de años.

Metodología y nuevo marco biocronológico

Los investigadores emplearon el algoritmo de Ordenación por Eventos de Aparición por Máxima Verosimilitud (ML AEO) que evalúa probabilísticamente la coexistencia y exclusión de especies para ordenar cronológicamente los yacimientos. El modelo se calibró con 156 dataciones obtenidas mediante radiometría, termoluminiscencia y magnetoestratigrafía, generando edades numéricas precisas.

Este método mostró una alta resolución para la mayor parte del intervalo estudiado, aunque su capacidad disminuye en los últimos 50 000 años, periodo en que la escasez de eventos de aparición-extinción y la fragmentación de poblaciones reducen la precisión.

Resultados y ajustes cronológicos

El análisis reveló que el 6,8 % de los conjuntos fósiles examinados tenían asignaciones de edad significativamente distintas a las previamente aceptadas, lo que implica revisiones en la datación de varios yacimientos. Además, la inclusión de lagomorfos y eulipotélidos amplió el abanico de marcadores cronológicos, mejorando la capacidad de fechar estratos continentales.

Con una línea temporal más afinada, los científicos podrán estudiar con mayor detalle la respuesta de los ecosistemas ibéricos a los grandes cambios climáticos que marcaron el Neógeno y la Cuaternaria, proporcionando una herramienta valiosa para paleoclimatología y biogeografía.

Autor

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.