El Ayuntamiento de Vailate aprobó en el pleno del 13 aprile 2026 una revisión del reglamento del cementerio que introduce la posibilidad de conservar las cenizas de animales de compañía en el mismo espacio de sepultura que el propietario. Esta medida no permite la inhumación tradicional del animal: exige la cremación y la colocación de las restos en una teca separada dentro del mismo loculo, nicho o tumba familiar, respetando las normas higiénico-sanitarias vigentes.
El cambio busca responder a una sensibilidad social en aumento respecto al vínculo entre personas y mascotas, al tiempo que mantiene la homogeneidad del decorado funerario y garantiza trazabilidad administrativa mediante la anotación en los registros cimiteriales municipales. Para activar la práctica es imprescindible cumplir requisitos documentales y formularios establecidos por el ayuntamiento.
Qué establece el reglamento y sus limitaciones
El texto actualizado incorpora una serie de disposiciones claras: la colocación conjunta es posible únicamente si las cenizas del animal están contenidas en una urna cerrada o teca independiente y se inserta en el mismo espacio que la persona fallecida, sin permitir un enterramiento físico del animal en el interior del loculo.
Además, el reglamento prevé un área específica dedicada a la dispersión de cenizas en el recinto, ofreciendo alternativas a las familias que no deseen la tumulación conjunta.
Requisitos formales y registro
Para proceder es necesario que la voluntad de conservar las cenizas quede reflejada en las voluntades testamentarias del difunto o que lo soliciten expresamente los herederos. Una vez autorizada, la presencia del recipiente con las cenizas debe quedar anotada en los libros del cementerio, de modo que el Ayuntamiento mantenga control administrativo y trazabilidad. El órgano municipal competente informa sobre documentación requerida, formatos de urnas admitidos y posibles costes asociados.
Aspectos estéticos y límites en las inscripciones
La ordenanza equilibra el deseo familiar de recuerdo con la necesidad de mantener el decoro del cementerio: no se permiten fotografías ni inscripciones dedicadas exclusivamente al animal en las lápidas. Sí es admisible representar al difunto junto a su mascota o incluir un mensaje centrado en la persona fallecida donde, de forma subsidiaria, conste la relación con el animal. Estas reglas persiguen evitar personalizaciones exclusivas del espacio funerario y preservar una estética homogénea en el recinto.
Implicaciones higiénico-sanitarias
El recurso explícito a la cremación responde a exigencias de salud pública. El reglamento obliga al uso de contenedores cerrados e idóneos para urnas que se vayan a introducir en los loculi, y exige la presentación de certificado de cremación y documentación sobre el lugar de custodia de las cenizas. Estas medidas garantizan la seguridad sanitaria y el respeto de las normas municipales y regionales.
Contexto normativo y razones del cambio
La iniciativa municipal se inscribe en un marco normativo más amplio: la normativa regional de Lombardía ya contempla, desde hace tiempo, opciones para la gestión de restos de animales de compañía mediante cementerios especializados o servicios de cremación. Según el concejal de obras públicas, Andrea Mauro, la revisión hizo el reglamento más claro y conciso, reduciendo el volumen de artículos y adaptándolo a múltiples disposiciones legales recientes. El equipo del alcalde Andrea Trevisan señala que la reforma responde a la sensibilización creciente en torno al papel afectivo de las mascotas.
Qué deben hacer los interesados
Quienes quieran acogerse a esta opción deben verificar sus voluntades testamentarias o acordarlo con los herederos y, a continuación, dirigirse al oficina cimiteriale o al registro civil del municipio para solicitar información sobre procedimientos, costes y formatos de urnas. Es aconsejable realizar estas gestiones con antelación y obtener todos los certificados necesarios de cremación para facilitar la inscripción en el registro cimiterial y la posterior colocación de la urna.
En resumen, la modificación ofrece un mecanismo formal para conservar un nexo simbólico entre personas y sus mascotas dentro del cementerio municipal, conciliando afecto privado, exigencias administrativas y normas sanitarias. Para iniciar el trámite, el Ayuntamiento pone a disposición la información y la documentación necesaria.

