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18 septiembre 2026

Tilcayo: el gato silvestre que rompe una espera de cien años

Un gatito de los Yungas, antes reconocido como tigrillo, se ha confirmado como una especie única: el tilcayo, el primer felino nuevo descrito en cien años.

Tilcayo: el gato silvestre que rompe una espera de cien años

En los bosques nubosos que abrazan las laderas orientales de los Andes bolivianos, un pequeño felino ha vivido al margen de la taxonomía durante más de un siglo. Hasta ahora se le confundía con el tigrillo (Leopardus tigrinus), pero un estudio publicado en Current Biology ha demostrado que se trata de una especie independiente, a la que los investigadores han nombrado Leopardus tilcayo en honor al nombre tradicional de la comunidad local.

El descubrimiento forma parte de una investigación genómica que analizó 38 genomas completos de felinos del género Leopardus obtenidos tanto de animales vivos como de ejemplares conservados en museos de ocho países latinoamericanos. La combinación de ADN reciente y material histórico permitió precisar relaciones evolutivas que antes permanecían ambiguas. Los resultados mostraron que los individuos bolivianos forman un linaje separado, divergente de los demás gatos tigre hacía aproximadamente 1,4 millones de años, una cifra que sitúa su origen en el Pleistoceno temprano.

El hallazgo genómico que reveló al tilcayo

Para desentrañar la verdadera identidad del gato, los científicos compararon millones de posiciones del genoma de cada muestra. En este proceso, Leopardus tilcayo emergió como una rama bien definida, alejándose de los clústeres que agrupan a L. guttulusL. emiliaeL. pardinoides y L. tigrinus. La separación genética se corroboró con análisis de datación molecular, que ubicó el último ancestro común con los demás felinos en torno a 1,4 millones de años. Este intervalo, aunque amplio (de 2,05 a 0,8 millones de años), confirma una trayectoria evolutiva independiente que no es atribuible a variaciones recientes de pelaje.

Características físicas y hábitos del tilcayo

El ejemplar que dio nombre a la especie es un macho de diez años que reside en el Refugio Animal Senda Verde, en Coroico. Mide entre 42,5 y 50,5 cm de cuerpo, más una cola de 25-26 cm, lo que lo sitúa en el rango de un gato doméstico, pero su pelaje recuerda al de un leopardo en miniatura: fondo marrón claro con rosetas irregulares de tonalidades que van del marrón oscuro al negro. Estas rosetas no forman círculos cerrados, lo que difiere de los patrones de otras especies del género.

Al igual que muchos felinos pequeños, el tilcayo es crepuscular y se alimenta principalmente de pequeños roedores, aunque también ha sido observado cazando huevos y consumiendo restos de carne. Los análisis de heces del ejemplar confirmaron la presencia de restos de roedores, indicando que forman parte esencial de su dieta. Su comportamiento nocturno y su preferencia por la caza oportunista sugieren que, en estado salvaje, se desenvuelve en una estrecha relación con el entramado de vida de los Yungas.

Origen del ejemplar conocido

El gato fue descubierto cuando era una cría en el bosque, recogido por un niño que lo cuidó durante un año antes de entregarlo al refugio. Desde 2017 vive en Senda Verde, donde se le alimenta con huevos y carne y se le permite realizar actividades de caza bajo supervisión. Este individuo es, hasta la fecha, el único tilcayo conocido en cautividad, lo que subraya la necesidad de estudios de campo para estimar el tamaño de la población silvestre.

Implicaciones para la conservación y la taxonomía

El reconocimiento oficial de Leopardus tilcayo tiene consecuencias directas para la protección legal de los pequeños felinos sudamericanos. La clasificación formal permite que la IUCN (Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza) reevalúe la Lista Roja, considerando a cada una de las cinco especies identificadas como unidades de conservación independientes. Los autores del estudio señalan que, sin esta distinción, se pueden subestimar los riesgos de extinción, pues la pérdida de hábitat, el cambio climático, la caza y las enfermedades transmitidas por animales domésticos afectan de manera distinta a cada linaje.

Para determinar el estado de conservación del tilcayo, los investigadores advierten la urgencia de realizar trabajos de campo intensivos que permitan estimar su distribución y número de individuos. Solo con datos robustos será posible diseñar planes de manejo que incluyan áreas protegidas, corredores ecológicos y programas de educación local. El caso del tilcayo ilustra cómo la combinación de genética y museología puede revelar biodiversidad oculta y, al mismo tiempo, abrir la puerta a estrategias de conservación más precisas.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.