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1 septiembre 2026

Cómo los besos y abrazos a los gatos afectan su bienestar

Los gatos no interpretan los besos y abrazos como muestras de afecto, lo que puede alterar sus rutinas y causarles incomodidad.

Cómo los besos y abrazos a los gatos afectan su bienestar

Los gatos son mascotas que han conquistado el corazón de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, los veterinarios advierten que el exceso de cariño, como besos y abrazos, puede alterar su comportamiento y bienestar. A diferencia de los perros, los felinos tienen una forma distinta de interpretar las muestras de afecto, lo que puede llevar a malentendidos y estrés.

Carlos Gutiérrez, veterinario especializado en felinos, explica que los gatos no tienen un comportamiento equivalente a los besos y abrazos en su lenguaje natural. Esto significa que, aunque algunos gatos pueden disfrutar del contacto físico, otros pueden sentirse incómodos y alterar sus rutinas diarias.

La importancia de leer las señales de los gatos

Los gatos comunican su incomodidad a través de señales corporales claras. Algunas de estas señales incluyen aplanar las orejas, mantener los bigotes rectos, apartar la cabeza o empujar con una pata. Es fundamental respetar estas señales para evitar interferir en su bienestar.

Por otro lado, algunos gatos pueden aprender a asociar los besos y abrazos con experiencias agradables, especialmente si después reciben caricias o premios. Estos felinos pueden mostrar su disfrute ronroneando, frotándose contra su humano o incluso imitando algunas muestras de afecto mediante el lamido.

El impacto del exceso de contacto físico

El exceso de contacto físico puede interferir con las necesidades cotidianas de los gatos, como el descanso, la alimentación o el juego. Despertar a un gato repetidamente durante sus siestas para besarle o abrazarle puede molestarlo y alterar profundamente sus actividades diarias.

En los gatos que prefieren mantener distancia, Gutiérrez recomienda respetar su necesidad de espacio. El contacto estrecho puede favorecer la relación y ayudar a que algunos gatos se acostumbren a sus personas, siempre que sean animales sociables y toleren bien ese tipo de interacción.

La interacción humana como estímulo preferido

Un estudio de 2017 reveló que la mayoría de los gatos prefieren la interacción humana antes que la comida como estímulo. Esta investigación desafía la creencia de que los gatos son poco sociables y sugiere que pueden ser motivados y entrenados con recompensas sociales.

Los resultados mostraron que, para la mayoría de los gatos, la interacción social con seres humanos fue la categoría preferida. La comida ocupó el segundo puesto entre los estímulos analizados, mientras que los juguetes y los olores quedaron por detrás. Este hallazgo es relevante porque cuestiona la percepción de que los gatos son animales poco sociables o difíciles de entrenar.

El veterinario Carlos Gutiérrez explica que existen numerosos comportamientos cotidianos mediante los que los gatos muestran confianza y afecto. Entre ellos están enseñar las posaderas, buscar olores familiares o acercarse a nuestros zapatos. Incluso conductas aparentemente extrañas pueden tener una explicación relacionada con el vínculo.

Autor

Lucía Fernández

Lucía Fernández, periodista especializada en mascotas y bienestar animal, divulga consejos sobre cuidado, salud y convivencia con perros, gatos y otras especies, apoyándose en fuentes veterinarias.