Durante el mes de agosto, la población costera de Suances se vio sorprendida al encontrar 44 aves muertas esparcidas a lo largo de la ría San Martín. Los individuos hallados correspondían a 28 patos azulones, 14 gaviotas reidoras y dos tarros blancos. La aparición repentina de estos cadáveres desencadenó una intervención inmediata por parte del Gobierno de Cantabria, cuyo consejero de Fomento y Medio Ambiente, Roberto Media, tomó la palabra en el pleno del parlamento para explicar las medidas adoptadas.
Respuesta institucional y primeras acciones
El primer paso fue la movilización de los agentes de medio natural de la comunidad autónoma, quienes recogieron los restos y los remitieron a un laboratorio especializado para su estudio. Simultáneamente, el Ejecutivo ordenó la toma de muestras de agua en la zona de la depuradora de Vueltra Ostrera y en la propia ría San Martín, con el objetivo de descartar una posible contaminación hídrica que pudiera haber desencadenado la mortalidad masiva.
Análisis de patógenos y resultados preliminares
Los científicos investigaron seis posibles agentes infecciosos: gripe aviar enfermedad de Newcastle fiebre del Nilobotulismosalmonelosis y pasteurellosis. Todos los exámenes resultaron negativos, salvo dos hallazgos parciales. Se detectó la presencia de salmonela en algunos ejemplares, pero los expertos coincidieron en que la carga bacteriana no justificaba la alta mortalidad observada. En cuanto al botulismo aunque se sospechó, no se logró aislar el agente de forma concluyente.
Muestreo y calidad del agua
Los análisis fisicoquímicos del agua confirmaron que la calidad era «óptima» según los criterios habituales. No se observaron anomalías en los niveles de oxígeno disuelto, pH ni en la concentración de contaminantes químicos. Por ello, el Gobierno ha descartado problemas con la depuradora o con la propia ría como causa directa de los fallecimientos.
Situación actual y perspectivas
A la fecha, los resultados de las pruebas no permiten identificar de manera definitiva la razón de la mortandad. Roberto Media manifestó su preocupación y subrayó la necesidad de mantener una vigilancia intensiva para evitar que incidentes similares se repitan. El mensaje del consejero fue claro: «Es una pena que todavía no sepamos qué ocurrió, pero seguiremos prestando mucha atención a la zona».
Las autoridades locales han mantenido la zona bajo observación y continúan recogiendo datos ambientales que puedan aportar pistas. Mientras tanto, la comunidad científica sigue revisando otras posibles causas, como toxinas naturales, eventos climatológicos extremos o episodios de estrés alimentario en las aves.
La combinación de análisis negativos para los patógenos más habituales y la confirmación de una buena calidad del agua convierte a esta situación en un reto investigativo que, de resolverse, podría aportar valiosa información sobre la salud de los ecosistemas costeros de Cantabria.



